Indice num. 33         

   

Deserción y desarme incondicional

 

Mi amigo está desalentado, y yo también con él,

ante este festival de sangre y miseria

en el que ustedes tienen encendida opinión y parte.

 

Mi amigo es un hombre todavía sensible,

por eso él está, y yo también con él,

por el desarme incondicional y la deserción.

El sabe lo que dice y a qué se expone,

porque mi amigo es muy razonable.

 

Ustedes están armados contra todo y contra todos.

Sus intereses, estrategias y alianzas

se entreveran tanto que me desconciertan,

no les veo venir.

Sólo leyendo entre líneas,

aguzando la desconfianza,

debatiendo con mis amigos más enteros

logro descubrir sus intenciones,

porque se camuflan de manera

que parecen tener razón... ¡gritan tan fuerte!

 

Pero ustedes se han pasado, ¡ya basta!

No vamos a elegir entre lo pésimo

y lo peor para acabar muriendo siempre.

Nos han desarmado tanto

que nada podemos hacer contra su guerra.

Repugnancia nos da la función que nos asignan

y no la vamos a cumplir.

 

¡Sépanlo, ustedes no actúan en nombre mío y de mi amigo!

Maldecimos a los mercaderes de las ideas

que han tomado partido.

Mierda para los poetas que despistan con las palabras

para no tocar el centro,

para no desenmascarar lo horrendo,

el sufrimiento de los que no poseen

ni su propia existencia.

 

Mi amigo y yo estamos con ellos.

La guerra es de ustedes,

los muertos nuestros.

Dénnoslos, aunque irremediablemente fecunden su podrida tierra.

Ellos son nuestros testigos,

moriremos con ellos

y con la metralla en la garganta gritaremos,

ellos, mi amigo y yo,

contra los tiranos y sus intenciones.

 

Trataremos de ponerle nombre

a cada uno de ustedes, a cada hecho, a cada espanto,

sin diferenciar gentes ni pueblos

porque todos nos son comunes.

 

También ese día los tendremos enfrente,

a ustedes, a los que echan tierra al asunto, porque...

el olvido será lo conveniente.

Su riqueza no puede esperar,

han de pasar prestos a la guerra siguiente

en la que también seremos víctimas.

 

Etcétera, junio 1999