Desde Barcelona
Valoración sin seso y sin mesura
de la semana de lucha social contra la exclusión, ROMPAMOS EL SILENCIO(*)
Allá por enero decíamos que se
trataba de hacer algo contra la exclusión social, la hipocresía, el silencio y
el miedo.
En otra hoja que se ha repartido
durante la semana de lucha dijimos que somos los extras de la película, que
hemos roto el guión y estamos ensayando por libre.
Queríamos romper el silencio y
nos equivocamos, no es silencio lo que hemos encontrado sino ruido. ¿Y como
romper el silencio en medio del ruido?
Somos culpables de haber estado
paseándonos Barcelona durante una semana, en medio de dos importantes eventos
futbolísticos que han traído cinco mil policías, setenta mil hinchas, peleas
callejeras en Lloret, detenciones, cargas policiales, mierda en las Ramblas,
destrozos en los asientos del Camp Nou y prestigio para la ciudad. Hemos visto
el trato que se da a este asunto "violencia socialmente aceptable".
El sábado por la mañana,
acampados en la Plaza Cataluña, veíamos como éramos tragados por el gran
espectáculo de la metrópoli. En el centro de la plaza, niñas y niños
uniformados con la insignia del Corte Inglés bailaban sardanas, en el césped veinte
tiendas de indígenas de estas tierras (nosotros), más allá una gran lona cubre
un gran edificio con la cara triste de una niña Saharaui (Barcelona 2004 forum
universal de las culturas), en medio de todo esto los turistas hacen fotos a la
pintoresca ciudad.
Durante éstos días, algunas
personas, pocas, han venido a vernos, a interesarse. Algunas de éstas personas,
pocas, venían de buen corazón, pero otras, pocas, venían, se acercaban con una
lupa buscando un defecto, un fallo, para poder retirarse.
Lo tenían fácil porque fallos
hemos tenido muchos. Los extras sin guión y sin director apenas podíamos rodar
unos cuantos planos mal enfocados. ¿Y el tema? ¿Y el motivo? Poco acertado tal
vez eso de sacar las miserias al sol justo cuando la ciudad se está engalanando
como nunca para empezar una bonita campaña electoral. Malos tiempos para la
lírica y para el cine independiente. Nos equivocamos de fecha, también en eso
somos culpables. Y la crítica, ¿que dice la crítica? Nosotros ilusos pensábamos
que para que los charlatanes no interpretaran cada acción, era suficiente con
que cada acto concreto tuviera su hoja informativa concreta. «Esto que ves es
lo que hacemos y ésta hoja dice porqué lo hacemos». Pero los críticos siguieron
con su costumbre ya vieja de hablar de la película sin verla y sin leer ni
siquiera la sinopsis. Bueno no todos.
Es esclarecedor en este punto el caso de un periódico que no
estaba en la concentración frente al centro de internamiento de la Verneda,
donde son llevados aquellos extranjeros pobres que no tienen papeles y tras
aplicarles una saludable limpieza étnica se les encierra "hasta 42
días" y luego se les manda a algún lugar del mundo donde no puedan comer
ni vivir. Éste periódico no estaba allí y no estaba tampoco cuando entramos en
el Centre Cívic Sant Martí. Por desgracia para nosotros tampoco el director del
centro estaba presente y no pudimos pedirle el pasar la noche en él. La que si
vino rápido fue la policía municipal, echándonos del centro a porrazos sin
previo aviso. Pero no seamos rencorosos. Ellos cumplían ordenes del regidor,
Sr. Narvaez, que a su vez cumplía con su obligacióntomando la decisión. Al
periódico le bastó pedirnos una foto a nosotros, y la información a los
municipales para elaborar una noticia convenientemente "correcta",
mentirosamente correcta.
Algunas ya dijimos que no somos
una organización, ni nada parecido. Somos la unión de muchos desacuerdos y por
lo tanto no somos, estamos, estuvimos durante unos días denunciando unas
injusticias sociales, ¿será necesario repetirlo?.
Somos personas de muchos
pensares. Somos inclasificables. Pueden otros clasificarnos, pero sepan que al
hacerlo estarán mintiendo.
Hablando de medios de
comunicación, contrainformación y quien sabe si pronto también de
recontrainformación. ¡Que empanada mental tenemos! ¡Que relación
esquizofrénica! Quizás seria bueno que algún día nos planteáramos un debate que
fuera mas allá de satanizarlos o adorarlos, ¿o no?
El sábado por la tarde una
manifestación un tanto surrealista recorre Hospitalet, se dirige hacia el
centro comercial. Una vez allí ocho carritos llenos de comida se dirigen al
metro «no viviremos en la miseria en medio de la abundancia» decía la hoja que
explicaba el porqué. Una cajera que llevaba dos días trabajando lloraba como
una magdalena diciendo que la echarían por aquello, ella también forma parte de
nuestro drama, la consolamos como pudimos. La OTAN lo llama daños colaterales.
Al poco rato los tantos y pico de bandoleras (no pongo cuantos porque yo no los
conté y me he propuesto decir en éste escrito el mínimo de mentiras posibles)
estamos merendando en Plaza Cataluña encima de la comisario. En el centro de la
plaza se pone parte de los alimentos con una nota "expropiados al
macromercado, coge lo que quieras y necesites" o algo parecido ¡y vaya si
lo cogieron! Fue, creo, el momento en que más gente bastante sorprendida se
acercó a vernos. Durante la reapropiación alguien oye "son vulgares
chorizos, ya me gustaría verles las nóminas", y es que cuando los pobres,
las precarias, los sin papeles o simplemente las disconformes dejan su
tristeza, su pedir en el metro, su dormir en los soportales, dejan de dar
lástima y empiezan a dar miedo, dejan de cumplir la función para la que fueron
creados, entonces se rompe el consenso social y cada cual se plantea su
reposicionamiento. Un indígena chiapaneco o guatemalteco provoca nuestros
sentimientos más compasivos siempre que viva pobre y miserable mientras espera
a que alguna bala o enfermedad curable lo mate, pero si un día con orgullo y
dignidad empieza a matar a los que le matan, entonces pierde nuestra compasión,
nuestro apoyo, entonces sobre él caerán todas las miradas de la ira de los
justos. Se salió del papel que se le había asignado. Con el que pide en un
semáforo pasa lo mismo pero mucho más familiar.
¡Ah! Al salir del centro
comercial alguien tira y pinta el puesto de propaganda de "esquerra unida
i alternativa", una gente que ha apoyado historias y movidas más allá de
lo que su militancia de partido les exige.
El sábado por la noche recogemos
las tiendas por miedo a los hinchas del Barça. En la Casa de la Solidaridad una
cena de bandoleros primero y una asamblea después, debate agradable, miradas de
ternura, ambiente cálido y reflexión.
Domingo, disfraces, rua festiva,
colada en el metro y "boda" en el Salón del Automóvil. ¡Que salvajes,
se cargan un coche! ¡Sorpresa! el coche es nuestro. Hay una bonita hoja sobre
el dios coche. Un dios que se alimenta de cadáveres, del planeta, de vidas, al
cual adoramos como uno de los símbolos que mejor representa a la humanidad, al
absurdo humano.
Otro día, otra rua festiva
Ramblas abajo, reapropiación de compresas. Un grupo de mujeres las coge de un
macrosupermercado y las reparte por las Ramblas a las otras mujeres que pasan.
"No som fines, ni estem segures" decía la hoja que se repartía. "las compresas son nuestras
por regla general. La sangre de la tele es azul, la mía roja ¿y la tuya?".
El lunes recogemos la acampada,
las acciones siguen, el martes se ocupan las sedes del PSC, CIU, PP y la
federación catalana de ONGs. Desaloja la policía. Más tarde al centro de
internamiento de la Verneda.
El miércoles concentración en
Correos y homenaje a los sindicatos, entramos en CCOO. Otra equivocación, no
podemos leer el homenaje, hay tensión, no lo hicimos bien, nos alteramos
demasiado y ellos también, hay demasiado resentimiento y demasiada prepotencia.
Veinte años siendo aparato de estado y vanguardia revolucionada tiene mucho
peso.
No íbamos a liarla, íbamos a
recitar un homenaje que ironizaba, e ironiza los y las grandes líderes de los
grandes sindicatos. En la convocatoria no se especificaba todo sobre la acción,
como no se especificaba en las demás, para no encontrar que la policía llegaba
antes que nosotros, ¿se comprende?
Éramos sólo un chingo de
personas, si hubiéramos sido dos nos hubiéramos ido al otro gran sindicato. La
comisión que pensó esta acción eligió al que creyó que históricamente más se lo
merecía. El homenaje a los sindicatos por ‑cierto ¿está en la red?‑
fue leído en una asamblea general de los jueves "rompamos el
silencio".
No es verdad que los grandes
sindicatos sean amarillos, ni fascistas, ni de la patronal, son piezas del
aparato del Estado. Sí, ya sé que esto no suena tan fuerte, pero es este y
otros factores el que hace preguntarnos ¿dónde está la clase obrera?
Paralelamente un grupo de
cristianos de base también rompe el silencio okupando el obispado de Barcelona,
para recordarle a la iglesia de arriba lo lejos que está de las de abajo.
El martes ocupación de las
oficinas del parlamento europeo (leer hoja contra la Europa fortaleza linda)
delante del Banco Atlántico se concentra un gran número de personas que con
cajas de cartón hacen un muro, sobre éste se leía "el muro de la vergüenza
ya no está en Berlín, está en Melilla".
El jueves por la mañana a la
universidad autónoma, donde se presentaba el "Projecte
de graduat en prevenció i seguretat integral", un curso universitario con el que pretenden formar a los
futuros responsables del control en todos los ámbitos sociales. Y por la noche,
un chingo de sombras fantasmagóricas recorren las calles silenciosas. De vez en
cuando alguien grita "sortim del silenci, trenquem el carrer", minutos después los cristales de La
Vanguardia se cubrían de pintura. Después, al acto de apertura de la campaña
del Clos para repetir como alcalde de la ciudad. Hostias, carreras, policías y
empieza la campaña electoral.
El ruido acaba sepultando al
silencio, la noche sigue su curso, el grito se ha vuelto a acomodar en el
pecho.
Después los pobres siguen,
seguimos, en nuestra pobreza. Los indígenas, zapatistas o no, siguen muriendo
de enfermedades curables. En la televisión seguiremos viendo las tristes caras
de los albano‑kosovares. Las y los repartidores de pizzas seguirán
colapsando los departamentos de urgencias de los hospitales los fines de
semana. Y tantas y tantas miserias a las que la memoria no alcanza. Y yo, un
nadie de los sin, 47 años, parado de larga duración casado con una mujer de 45
también parada de larga duración, tendré que seguir buscando un trabajo, una
humillación que no deseo, seguiré con mis callos en el corazón y las serpientes
en mis tripas pero ahora, después de romper el silencio por unos días, duele
algo menos.
Durante una semana fue nuestra
película, nosotros la pensamos y nosotros la hicimos con alegría e imaginación
con errores pero no con horrores, con miradas cómplices. No nos salió tan mal
para ser tan feos, tan pocos y con tan bajo presupuesto, y sólo es el primer
ensayo. ¡Ah! No utilizamos especialistas, en las escenas de riesgo eran
nuestros propios cuerpos los que peligraban.
Capítulo de disculpas.
‑ A la cajera del supr.
‑ A las personas que
repartían propaganda de "esquerra unida" en Hospitalet
‑ Al director del centre
cívic de Sant Martí
‑ A CCOO por no haber
sabido entrar y leer el homenaje a los sindicatos.
‑ A la señora que nos tiró
un cubo de agua por pintarle la fachada
‑ Al colectivo de
solidaridad con Chiapas por los problemas que pueda causarle nuestra
utilización de su ataúd "somos los uertos de siempre muriendo otra vez
pero esta vez para vivir".
¿Alguien más quiere sumarse a
nosotros?
¿Hay alguien o alguienes que
deseen pedir perdón?
Dejamos aquí un espacio en blanco
para que otras puedan reconfortar su alma con el bálsamo suave del perdón...
¿No? Bueno,... sigan con la carga
de la culpa.
Domingo treinta de mayo, al final
de la manifestación «Aturem la guerra als balcans», fuera de programa ya, un
insumiso y desertor quiso romper su silencio y aprovechando una performance
festiva mostrar una manera efectiva de parar las guerras diciendo: "yo soy
insumiso, yo soy desertor", "me gusta mas el parchís que los
ejércitos" y se entregó. Ni los mossos de escuadra ni la policía nacional
lo aceptaron. Las razones dadas fueron, al parecer, que la semana
"rompamos el silencio" ya había concluido. Otra vez será.
Un miembro de la Asamblea "Rompamos el silencio"