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Técnica, control y destrucción

 

1. Consideraciones generales sobre la técnica y el universo técnico

 

En los inicios nuestra meta fue la contención de la naturaleza a fin de sobrevivir y permitir el desarrollo de nuestra vida frente a los embates de aquélla: inundaciones, incendios, enfermedades… Hoy el capital no trata de contenerla sino de dominarla y exprimirla a fin de extraer de ella sus riquezas potenciales y reales. Sus bienes, que habían sido fuente de alimentación y vida, han derivado en el origen de acumulación de unos pocos que a su vez supone la escasez y miseria de muchos otros.

Parte de la naturaleza, aquello que la constituye y posee, ha servido para alejarnos de ella y separarnos entre nosotros. La ocupación y apropiación de los espacios en que se asentaban estas riquezas ha sido llevada a cabo por minorías que lo han hecho en nombre del bien general. El proceso de extracción y transformación en valor para el cambio, de manera artesanal, industrial o postindustrial, sin derecho a su uso sin pasar por aquel cambio, ha supuesto una de las principales causas de los trágicos enfrentamientos entre los humanos.

La continuidad histórica de tales luchas y esfuerzos ha pasado de la contención de la naturaleza (ésta era precisamente la que permitía vivir, o sobrevivir, a pesar de ella) a su sometimiento, convirtiéndola en víctima de la violencia humana.

Una doble carrera se desarrolla en nuestra época moderna: una por la apropiación de los lugares donde se hallan materias susceptibles de convertirse en acumulación de bienes y otra por la eficacia y la eficiencia de estos procesos de encuentro y procesamiento de bienes. Paradójicamente, cuanto más crece nuestra longevidad mayor es la necesidad de acortar los tiempos y acelerar los ritmos de producción y de la misma vida.

Desde los inicios de la industrialización y como un martillo que machaca y moldea se nos ha pregonado que el desarrollo científico y tecnológico ha sido el «motor de la historia»; este reduccionismo histórico e ideológico había llevado a la simplista creencia de que era necesario innovar para hacer más llevadero el trabajo; desarrollar nuevas máquinas-herramientas con las que tener que trabajar con más eficacia crearían riqueza para extender más el trabajo que a su vez daría ocupación y bienes para todos. Sin embargo hemos conocido el engaño y la falacia de este discurso del progreso, puesto que los avances de la técnica no están impulsados por las ansias del desarrollo global de la humanidad sino por estrategias para hacerse con la posesión y modificación de las materias clave; éstas, transformadas o modificadas técnicamente, cubren efímeramente unas necesidades a la par que crean otras muchas. Esta espiral conlleva un desarrollismo sin fin en un mundo y unas vidas finitas.

La mayor parte de los cambios técnicos no son fruto de necesidades, si bien aquéllos después provocarán demanda de artefactos introducidos por estos cambios. Este tipo de progreso es el que determina aquello que es necesario y lo que no. A menudo, lo que nos venden como necesario suele ser lo que menos lo es para la mayoría de la humanidad. Pasado un periodo, esta mayoría considerará necesario lo que antes verdaderamente no le era necesidad.

Los adelantos técnicos no se han operado de manera autónoma, según las leyes de la ciencia, sino que han tomado la dirección de las razones que premian el desarrollo y crecimiento de la producción, omitiendo las necesidades, el bien y los intereses comunes. Estos intereses son cada vez más comunes al haber sido creadas necesidades también comunes. Una sola pantalla en el mundo o pantalla única conforma una cultura cada vez menos diferente, más uniforme y como consecuencia más pobre. Esta tendencia a la uniformidad, que es también cultural por estar sujeta al mercado, reclama sin embargo nuevos intereses para producir más beneficios. Cambios fruto del modelo productivista y desarrollista; cambios que cada vez se producen en periodos y secuencias más cortas; innovaciones y cambios, por la obsolescencia de los objetos comprados; por la insatisfacción alimentada por la publicidad de los nuevos objetos producidos o innovados, pero siempre dentro del mismo objeto.

Somos sugeridos, provocados, manejados, dirigidos e instrumentalizados por el mundo técnico.

Somos adaptados y nos adaptamos al cambio permanente de nuestro entorno y de nuestros artificios; ello exige un tipo de organización social cada vez más manejable pero a su vez más severa; este tipo de organización, sostenida en parte por el cambio continuo de instrumentos técnicos reclama más disciplina social en lo macro (deberes con Hacienda, blindaje y sacralización de ejército y policía), y disciplina cívica en lo micro (reciclaje doméstico, acatamiento normativas municipales, respeto mobiliario urbano…) reforzando el papel autoritario de quienes ‘democráticamente’ impulsan los cambios.

El ritmo, la secuencia de los cambios es cada vez más rápida, haciéndose difícil la reflexión acerca de lo que somos y queremos; somos arrastrados por los artificios hacia ellos. Cuanto más prodigiosos son los efectos de nuestros artefactos más desconocimiento tenemos de ellos, de cómo operan y de cómo funcionan, abriéndose un abismo entre ellos y nosotros, y a pesar de que estos objetos son ‘nuestros’ puesto que los hemos comprado, poco tienen que ver con nosotros puesto que no los comprendemos. Es así que ellos ocupan la centralidad social, sustituyéndonos paso a paso. Y su eficacia, si no nos supera ya, lo hará.

Habría que ver qué adelantos técnicos han solucionado problemas de sociabilidad y cuáles han comportado la creación de nuevos conflictos. Quien o quienes tenían que resolver o permitir la resolución de confrontaciones sociales, en unos casos no lo han hecho y en otros las han provocado o agravado. Es muy sospechoso que tan espectaculares adelantos técnicos no hayan tenido nada que ver con el desarrollo de nuestros conceptos de libertad y solidaridad, vista su precariedad. En cambio, y dejando de lado los costes y cualidad, sí lo han tenido que ver en las comunicaciones (TICs) por su cantidad, y la salud aunque sea bajo el prisma dualista del cuerpo.

Ya no podemos relacionar o identificar técnica con máquinas. La biotecnología, las nuevas aplicaciones de la física (cuántica, láser, el mundo de las partículas subatómicas,) y química (farmacología), nanotecnología, (habíamos estudiado que la molécula era la menor porción que intervenía en los fenómenos físicos…) van más allá de los productos y herramientas tangibles. La invisibilidad de diversos, nuevos y poderosos materiales alteran las formas y condiciones de nuestra vida (grafeno, selenio, nanotubos, materiales con memoria, las nuevas familias de superconductores…). ¿Tendremos que renunciar a nuestros análisis críticos frente a lo invisible, a lo que escapa a nuestros sentidos, capacidad de sensación y percepción?

El crecimiento, desarrollo e intensificación de nuestro modelo de tecnología va aparejado con el aumento de las actividades económicas y las concentraciones de capital, de manera que, independientemente de las necesidades humanas, aquéllas, sin caer en un determinismo tecnológico, son el motor de la ciencia y de la tecnología; el crecimiento opera de manera independiente a necesidades o prioridades humanas, puesto que los límites y dirección del desarrollo tecnológico los señala el mercado.

El mercado ha solicitado el concurso de las armas para su desarrollo irracional: la usurpación de los bienes de todos, la vandálica destrucción del planeta así como el sometimiento de la mayor parte de los humanos bajo las múltiples variedades del trabajo asalariado, ha sido posible gracias a la violencia, destrucción y desolación de la mayor parte del mundo por las égidas militares. Una constatación: a más producción, más capacidad de destrucción y más destrucción.

La avanzada tecnológica se encuentra en el militarismo. Lo que comenzó aprovechando la ciencia y la técnica civil para ganar las guerras (siderurgia, teoremas y algoritmos matemáticos, gases, inventos de Edison, Marconi, conocimiento de la luz, cinética, astronomía, etc.) se ha convertido en el ente que ha tomado la delantera en la conquista del planeta por una parte, y la dirección del desarrollo de la mayor parte de la humanidad. Ello se debe a los enormes presupuestos destinados para ello. Cuatro ejemplos, solo en el terreno de las comunicaciones militares: a) el radar: Maxwell, y Tesla en 1917, pusieron las bases del uso militar del radar que más tarde serían para uso civil. b) El sonar: desarrollado por la industria militar entre las dos guerras, funciona como el radar, pero en vez de emitir ondas electromagnéticas las emite sonoras. En su aplicación civil fue una revolución al poder detectar los grandes mamíferos y bancos de pesca. c) La máquina conocida como UNIVAC fue la primera computadora fabricada para un propósito no militar en 1941. Hoy sus hijas han culturalizado los hogares y escuelas, reforzado las administraciones, revolucionado el control ciudadano y los negocios. d) La conquista del espacio: años después de su aplicación, las nuevas comunicaciones militares son vendidas a la sociedad. Así internet, videoconferencias, skip, GPS, drones… Herramientas, algunas de las cuales hoy ya están superadas por la industria militar.

El omnipresente control policial y la destrucción militar en cualquier parte del planeta marcan el cénit de nuestro progreso técnico, siendo los drones (UAV, Unmanned Aircraft Vehicle) los que se han convertido en el paradigma de ello. Aparatos pequeños y livianos, silenciosos, casi indetectables, discretos y sin nadie en su interior, surcan el cielo escudriñando y vigilándolo todo, allá donde quieren. El dron es el fetiche por excelencia. Manejados desde sus bases, situadas a 10.000 quilómetros en Creech (Nevada) u otros Estados, operan en Afganistán, Pakistán, Yemen, Somalia… como ya lo hicieron en Yugoslavia, la guerra del Golfo y Libia. Israel usa permanentemente los UAV sobre Palestina. En Pakistán en 2012 los drones ya habían ejecutado a más de 3.000 personas, de las cuales casi la mitad eran civiles, convertidos en efectos colaterales.

A diferencia de los sistemas filosóficos, el progreso tecnológico es irreversible, no podemos plantearnos una vuelta atrás. En estas circunstancias, ¿es posible una humanización o democratización de lo que ha servido en buena parte para deshumanizarnos? ¿Habrá que asumir lo que tenemos como un inmenso mal menor? Y este mal menor, ¿no acabará siendo el mayor de los males?

Las ejecuciones, asesinatos, hasta ahora se ejercían a través de herramientas como la espada, la guillotina, la bomba…; este anonimato se hace al margen de la guerra y de cualquier tribunal, incluso democrático. El piloto que dirige el dron hace su jornada sentado frente a una cónsola con varias pantallas; con las manos dirige su joystick, sigue a un individuo al que le puede ver y distinguir su cara; puede estar jugando con sus hijos, hablando con su mujer o amigos; algunos de estos soldados confiesan que tras días de seguimiento llegan sentir empatía por él. Un día, cuando está solo, es ejecutado. A veces, al día siguiente y desde la pantalla, siguen su entierro… Cuando al piloto le llega el relevo de su jornada laboral, coge el coche y se dirige a su casa donde le espera su familia.

En 2011, la Fuerza Aérea de E.E. U.U. entrenó a más guías de drones que a pilotos de cazas y bombarderos. Se trabaja para que el mismo dron llegue a tener la capacidad de decidir cuándo y cuáles son los objetivos a destruir y personas a matar. Delegación de extender a estas máquinas el poder de arbitrar y ejecutar las sentencias de muerte –ejecución sumarísima, no cabe juicio previo– entre las personas seleccionadas y puestas en listas.

El fetiche del dron encubre la relación social que el aparato establece. Con su fetichismo, el dron, que es un medio, se convierte en el mismo fin, aún siendo éste letal. El fin, perverso, es sin embargo la coartada del medio; la presentación de un fin «bueno» supuestamente inventado o creado para el cual se usan medios técnicos. Utilizados éstos, desaparece aquél.

Lo militar es también una voz del capital: «Nadie que se oponga a la expansión y desarrollo de nuestra nación podrá esconderse ni escapar a nuestra acción preventiva, si es necesario».

El terror y la violencia que ejerce el capital a través de la técnica –y también sin ella– supera en mucho a la de los llamados grupos terroristas, aunque los media nos dejen imágenes que repugnan por la estética de aquellos. Los imperios la ejercen con intervenciones de precisión quirúrgica sin que nos salpique a nosotros.

 

 

2. Técnicas de control (total) y de destrucción*

 

Repasamos, en el ámbito de la tecnología, de qué manera hoy el mundo –nosotros– se encuentra escudriñado hasta los lugares que nos parecerían estar a salvo de miradas u oídos indiscretos. Buena parte de la siguiente información está extraída de artículos de la red que merece bastante credibilidad por su autoría; más abajo dejamos algunas fuentes:

A) Dejando de lado el militarismo ruso, del que sabemos menos, son conocidos los cuatro pilares del poder de información (espionaje) y acoso tecnológico-militar de EE.UU. que se cierne sobre el mundo hasta el extremo de controlarlo prácticamente todo. Nuestro planeta actualmente se encuentra vigilado hasta los más remotos rincones mediante sistemas de penetración y seguimiento de todas las comunicaciones,

1. El primer ente es Echelon, que mediante 12 satélites espías y 12 estaciones fijas en tierra tienen capacidad para rastrear tres mil millones de comunicaciones/día del planeta (móviles, internet, fax, fibra óptica, radio…), clasificarlas, desencriptarlas y procesarlas mediante enormes computadoras que con patrones asignados se quedan solo con aquello que interesa. El Pentágono tiene 380.000 personas esparcidas por el mundo dedicadas a este cometido.

2. Total Information Awareness (TIA) es el segundo organismo; posee la mayor parte de bases de datos de las personas del planeta: sanitarios, de bibliotecas (seguimiento de lecturas), tarjetas de créditos, declaración rentas, viajes, compras, correos electrónicos, censos electorales, IP ordenadores, etc. El dinero es la principal arma de compra de estas bases de datos. Actualmente el programa está ampliándose con un sistema de seguimiento e identificación de personas a distancia a través de videocámaras capaces, hasta 250 metros de distancia, de identificar a través del iris de los ojos y otras constantes (gestos, biometría). También con micrófonos invisibles se procede a transcribir directamente conversaciones identificando personas por el tipo de frecuencia radioelectrónica de sus voces.

3. De manera especial en América latina está implantado el proyecto Combat Zones That See (CTS) el cual integra señales y datos captados por sensores y cámaras instalados, con el pretexto de la seguridad, en calles, hoteles, estaciones, metro, bancos, salas, escaleras, etc. Personas y vehículos son identificados por computadoras sofisticadas. Microsoft es un estrecho colaborador de este programa. Actualmente hay que añadir dos avances de la nanotecnología, y son los polvos inteligentes o motas, y los sensores RFDI. Los primeros son del tamaño de uno o dos milímetros y captan y transmiten en tiempo real características físicas y químicas de cuerpos (temperaturas, ondas, humedad, composición) así como otros parámetros que no conocemos. Hay redes de estos sensores, los cuales por otra parte pueden ser depositados por drones en forma de abeja o mariposa en los lugares estratégicos convenidos. Los RFDI o transponders son chips de comunicación inalámbricos que reciben órdenes y contestan acerca de productos comerciales, su estado, ubicación, entorno, su comprador, etc. Reemplazarán a los códigos de barras y similares.

4. SIGINT o Inteligencia de Señales es un inmenso complejo de espionaje militar a través de satélites que leen, fotografían, identifican a la vez que lo ubican todo, incluso hasta varios metros bajo suelo; incluye las comunicaciones entre los centros.

 

 

* Han sido útiles los trabajos de Rodrigo D. Rodríguez Angulo: Guerra – ciencia y tecnología – universidad (de cómo se aplasta la razón y la ética) (2011), y Aldo Casas: Guerra y Militarismo en el Siglo XXI. Algunas consideraciones desde Latinoamérica

 

B) Siguiendo con lo militar podemos ver algunos de los últimos avances tecnológicos que conocemos:

1. En el terreno de la nanotecnología (es decir, materia que al menos tiene una dimensión equivalente a una mil millonésima parte de un metro. [1 nm = -9m]) se está trabajando en la implantación de ejércitos formados por insectos híbridos –libélulas, polillas o mariposas– para vigilancia y transmisión de datos mediante sensores. Se inserta un microsistema en los insectos durante su estado de crisálida, de tal forma que los órganos de la futura mariposa se desarrollen alrededor del microsistema implantado. Podrían llevar cámaras, micrófonos, bacterias… Se han probado en Afganistán.

Inserción de microchips en el cuerpo de soldados (implantes) para teledirigirlos y detectar su posición. Pero también para dirigir su actividad cerebral mediante electro-estimulación neuronal. Es también posible su implantación en presos conflictivos.

2. La tecnología geofísica o climática basada en un conjunto de antenas emisoras de ondas y un transmisor capaces de enviar ondas de alta y baja frecuencia a la ionosfera, actuando como un espejo, devolviéndolas a la superficie terrestre convertidas en las ondas más bajas del espectro electromagnético. Está ya en funcionamiento un proyecto con el que se puede alterar el clima, y utilizarlo como un arma, provocando olas de calor intenso, sequías prolongadas e incluso manipular los ciclones. De manera repetida se ha denunciado, incluso en medios científicos, que el terremoto de Haití fue provocado por esta innovación, así como la pérdida de muchas cosechas en Cuba durante estos años.

3. La tecnología sónica consiste en el uso de emisores de sonidos atenuados de alta intensidad, de sonidos de muy baja frecuencia, de polisonidos de alto volumen y la utilización de granadas acústicas que permitirían incapacitar las tropas y la población haciendo vibrar los órganos internos y el cerebro, creando confusión y la locura temporal. Ha sido muy utilizado en Afganistán, Irak y Honduras (lucha contra las maras).

4. La tecnología biológica desarrolla organismos genéticamente modificados que pueden ser lanzados con cohetes «invisibles e inteligentes» o «sembrados» por agentes o ciber-insectos para neutralizar equipos y aparatos del adversario construidos con derivados del petróleo, haciéndolos inservibles; también la suelta de insectos modificados que pueden transmitir enfermedades y epidemias. También se trabaja en el desarrollo de armas genéticas para exterminar o neutralizar grupos étnicos enemigos o raciales específicos.

5. La tecnología química, mediante el uso de sustancias alucinógenas o psicotrópicas en ejércitos enemigos y sectores de población. Algunas variantes de esta tecnología incluyen sustancias corrosivas para degradar los metales, otras que provocan una disminución de la densidad de los lubricantes, así como para inhibir la combustión del petróleo y sus derivados. El proyecto MK-ULTRA es el más conocido por su amplio empleo en los propios EE.UU., América Latina, Irak y Afganistán, diseñado para producir y probar drogas y agentes biológicos usados para el control mental, la modificación de la conducta y el lavado de cerebros.

6. Tecnología óptica la cual se basa en el uso de rayos láser que emiten pulsos de gran intensidad para provocar la destrucción de equipos electrónicos y ópticos, así como dañar la visión de las personas. Es ya de uso común en muchas armas. En Israel al menos agentes de policía o inteligencia vigilan aeropuertos, cárceles o cualquier otro recinto sospechoso de sufrir un atentado terrorista o un secuestro. Usan una cámara que emite un rayo de luz. Solo basta que el láser alcance que a la persona, a una distancia de hasta 400 metros, para escuchar la conversación que tiene con su interlocutor.

7. Tecnología electromagnética (armas de pulso), consiste en la utilización de fuertes emisiones radioelectrónicas. EE.UU ha desarrollado la Bomba E, la cual lanza una descarga masiva de ondas electro-magnéticas que destruyen los circuitos eléctricos de sistemas de comunicaciones y mando. La usaron durante la invasión de Irak y en Yugoslavia. A escala más reducida es capaz de paralizar los vehículos y derribar aviones y helicópteros. Aplicando variantes del arma sobre un país o en una región determinada, se puede espiar, acosar, torturar, enloquecer, neutralizar o aniquilar en forma selectiva o masiva.

8. –Drones. DARPA (Defense Advanced Research Projects Agency), estudia la instalación de drones en el lecho marino que los militares podrán activar cuando lo consideren necesario. Una vez activas, estas lanzaderas, parecidas a cohetes, subirían a la superficie para lanzar drones de mar o aire, o para actuar como repetidoras de comunicaciones en caso de que las fuerzas estadounidenses se enfrenten a problemas electrónicos, «El objetivo es facilitar un puntual despliegue de sistemas automatizados distribuidos en lugares distantes, desplegándolos con años de anticipación y luego activando su lanzamiento para obtener efectos rápidos en el momento de nuestra elección». Ejercerían el control de las superficies y profundidades del mar como los satélites lo hacen de la superficie.

Todo esto es algo de lo que sabemos, ignoramos aquello que conviene que no sepamos, que puede ser bastante peor.

C) En el terreno civil, no separado de lo militar,

–Inteligencia artificial; neurociencia; biotecnología; farmacología…

Computadoras Moleculares: Según la revista británica Nature Nanotechnology el pasado 2014 se creó un transistor formado con un átomo de fósforo en una capa de silicio, con una precisión de medio nanómetro. Aunque se nos escape a nosotros, esto abre las puertas al ordenador cuántico que ridiculizará a los ordenadores actuales.

Mejor aún, este transistor atómico conservaría una parte de sus propiedades cuánticas, lo que abre el camino a otras aplicaciones. La física cuántica, en vigor a nivel atómico, transgrede las reglas de la física clásica que se aplican a mayor escala. Estos resultados son muy alentadores y «demuestran que un dispositivo constituido de un sólo átomo puede en teoría ser construido y controlado con la ayuda de nanocables», estima el estudio.

Los investigadores australianos y estadounidenses lograron construir el «nanocable», constituido de silicio y fósforo, de cuatro átomos de ancho y uno de alto. Este «nanocable» es capaz de conducir corriente como el banal cable de cobre de nuestros aparatos domésticos. Se trata de un resultado sorprendente, ya que según la física cuántica la resistencia de un nanocable debería en teoría ser extrema e impedir que los electrones circulen libremente. (Rev. Science)

Los ordenadores utilizan bits para codificar la información de modo que un bit puede tomar el valor cero o uno. Por contra, los ordenadores cuánticos utilizan los qubits (bit cuánticos) para realizar esta tarea. Un qubit almacena la información en el estado de un átomo, pero por las propiedades de los átomos hacen que el estado no tenga porque ser cero o uno, sino que puede ser una mezcla de los dos a la vez. Así, al poder almacenar una mezcla de ambos valores a la vez en cada qubit podemos tratar toda la información de una sola vez.

D) Cosas que ya han sucedido:

–En 2003, científicos del Centro de Investigación Médica de Uranio (UMRC) hicieron análisis de orina de civiles afganos. Hallaron que el 100% de las muestras contenían uranio no-empobrecido (NDU) de 4 a 20 veces más que los niveles normales. El equipo de investigación de UMRC estudió seis lugares, dos en Kabul y otros en el área de Jalalabad. Los civiles de Afganistán fueron examinados cuatro meses después de los ataques de Estados Unidos y sus aliados. Solamente en 2003, cayeron sobre Iraq cuatro millones de libras de uranio radiactivo (1,84 toneladas). El polvo de uranio permanece en los cuerpos de nuestras fuerzas armadas cuando regresan a casa, según los exámenes a nueve soldados que prestaron servicios en Iraq practicados en diciembre de 2003.

–Un informe de médicos visitando Irak manifiesta el nacimiento de niños sin cerebro, o deformes, con órganos fuera de su cuerpo, etc. En los bebés nacidos en Iraq en 2002, la incidencia de anophthalmos fue 250.000 veces mayor (20 casos por cada 4.000 nacimientos) que la ocurrencia natural, que es de un caso entre 50 millones de nacimientos. El científico Katsuma Yagasaki, de Okinawa, calculó que las 0,800 toneladas de uranio empobrecido (DU) arrojadas en Afganistán son el equivalente radiactivo de 83.000 bombas de Nagasaki. La cantidad de DU utilizada en Iraq equivale a 250.000 bombas de Nagasaki. Sí que el uranio se usa en medicina (radioisótopos de amplia aplicación) y esto lo hace bueno.

 

 

3. Reflexión a partir de estas técnicas de control y destrucción

 

No acabamos de leer el guión de una película de terror, sino la descripción de unas técnicas de control y destrucción hoy en curso. A partir de estas técnicas, el control de las personas y de los países por parte de distintos grupos de poder se nos aparece como (casi) total. (Dejamos este (casi) como apertura para poder incluir más cuestiones y no cerrarlas previamente). También a partir de estas técnicas se puede considerar  la capacidad de destrucción total de la vida en el planeta. Es recurrente hoy afirmar que la humanidad posee las armas capaces de destruir varias veces el planeta entero, pero aquí esta «humanidad» sustantivada  esconde la relación social que el modo de producción capitalista impone, haciendo pasar por naturales las relaciones sociales de dominación, de explotación y de exclusión. Importa pues remarcar que estas armas de destrucción son armas que tienen los grupos de poder, no la humanidad. Al considerar esta destrucción hablamos pues de destrucción por parte de estos grupos de poder y no hablamos de autodestrucción, hablamos de crímenes y no de suicidio.

Al considerar esta posibilidad de destrucción no hacemos de agoreros de una visión apocalíptica, de un final catastrófico, lo cual anularía nuestra capacidad de resistencia y rebelión y nos haría a nosotros igualmente responsables de esta destrucción, como el «ecologismo» nos hace a todos responsables del deterioro en aumento del planeta, construyendo un «nosotros» que esconde la división entre dominantes y dominados.

Para valorar mejor la importancia de estas técnicas, tendríamos que situarlas al lado de otras también de destrucción de la vida en el planeta como pueden ser  el cambio climático, la desertización, las mismas guerras actualmente en curso, que el capitalismo predador lleva al paroxismo. La técnica ha adquirido tanta importancia para el sistema capitalista que es también, como el capital, una relación social, una manera de entender el mundo, de relacionarnos. Lo vemos en cualquier ámbito de nuestra vida, pensemos por ejemplo en internet, en la radio, en la imprenta, en la TV., en el coche y en la forma social que imprimen, y el espacio y el tiempo que configuran. Y en este caso, en el caso de estas técnicas de control y de destrucción total, la relación social que imprimen es la de provisionalidad. Definen nuestra existencia como moratoria, como aun no, como seres aun no destruidos,  con todas las consecuencias psicológicas, sociológicas, económicas que de ello se deriva, y que hacen de ella una categoría clave para entender nuestra época –sin negar su pertinencia para entender épocas anteriores-: provisionalidad en el trabajo, en las relaciones de pareja, en el uso de los objetos mercancía, en su obsolescencia programada,… Provisionalidad en el sentido del cambio de perspectiva histórica, en el desplazamiento de la centralidad del ser humano y su liberación, sustituidos por un devenir técnico.

Una de las categorías que mejor definen la Técnica y por tanto también estas técnicas de control y destrucción es la de eficacia. Reaccionar en su contra sería oponer a la categoría de eficacia la de inutilidad, como oponemos a las categorías de ganancia y de mercado las de gratuidad, apoyo mutuo, solidaridad. Hablamos de inutilidad en el sentido  que expresa la aserción de Francis Picabia «Il n’y a d’indispensable que les choses inutiles», aserción que más allá de una ocurrencia capta el valor de lo que no es útil para el capital pero es útil e imprescindible para nosotros, para afirmar nuestra vida, constatación que podemos extender en todos los ámbitos: pensemos por ejemplo en el ámbito de la enseñanza cómo se desprecian por inútiles las humanidades y se orienta la enseñanza hacia las carreras técnicas. Quizá la palabra que mejor definiría todo esto sería, más que la de inutilidad, pues como hemos visto si no es útil para el capital sí lo es para nosotros, la de a-utilidad: no inútil, sino no útil. 

Ante la realidad de la técnica nuclear Ghünter Anders formulaba la cuestión: el problema hoy no es ya cómo viviremos sino si viviremos. Ante la amenaza de estas técnicas de control y de destrucción ¿cuál sería hoy la cuestión pertinente? ¿Pensar en convertirlas en técnicas de paz y no de guerra? Pero ya hemos visto su origen militar. ¿Pensar la misma amenaza? Quizá el miedo a tal amenaza nos lleve a un cómo vivir distinto  que enfrente estas técnicas, construyendo nuestra vida social, construyendo otra relación social, no después sino ahora, al lado de la relación social capitalista hoy hegemónica; nuevas formas sociales de vivir en común, no estatales, que discutan de raíz el desarrollo del progreso técnico. La propia exclusión que genera el avance del sistema capitalista, la ampliación permanente de la marginación que provoca el avance de la desposesión, revelan la verdadera naturaleza del horizonte técnico, su lógica y sus objetivos, forzándonos a establecer otras relaciones que traten de resolver la inadecuación que deja al descubierto.¨

 

 

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