Otra guerra en otro Golfo
En 1991, los EEUU y sus países
satélites desencadenaron la que, eufemísticamente, fue llamada Guerra del
Golfo (Gulf War); se referían, claro está, al Golfo Pérsico y, como
todos sabemos, aquella carnicería fue la primera peripecia de esa Cruzada
Bituminosa -o guerra del Petróleo- que, con otros nombres y con mudables
pretextos, perdura hasta la actualidad. Pues bien, en agosto de 2005, el
huracán Katrina ha dado al gobierno de los EEUU el pretexto necesario
para ganar la primera batalla de lo que podemos llamar La Otra Guerra del
Otro Golfo; por supuesto, esta vez nos referimos al Golfo de México.
Mientras que la guerra de 1991-2005 (y siguientes) tiene por víctimas
principales a los pueblos afganos e irakíes –supuestos enemigos externos de los
EEUU-, en esta batalla del Golfo de México la víctima es, sin duda alguna, el Enemigo
Interno: en otras palabras, el pueblo afroamericano –y otros pueblos que
mencionaremos al final de estas páginas-.
La tesis que se irá desgranando en las
páginas siguientes se puede resumir en pocas palabras: frente al Katrina, la
Casa Blanca ha mostrado cierta imprudencia en la fase de prevención pero, visto
desde sus intereses, la ha compensado aprovechándose velozmente de la
Naturaleza para escarnecer a un pueblo rebelde. En la fase de represión social,
no ha habido incompetencia ni negligencia sino, por el contrario, gran
celeridad y perversa habilidad en conducir las aguas de una catástrofe
‘natural’ hacia su propio molino antinatura; un trapiche triturador que sólo
puede tener un nombre, Genocidio, y un apellido muy de moda, Preventivo.
En otras palabras: so pretexto del
Katrina, el gang/dinastía dominante en los EEUU ha atacado militarmente a su Enemigo Interno con obvio propósito de
genocidio. Si pudiéramos librarnos de la propaganda USA, si pudiéramos ser
objetivos y observáramos el tema como si estuviéramos en Marte, ¿qué veríamos?:
una inundación anunciada, unas exigencias económicas que condenan a la muerte
por ahogamiento o por epidemia a los “sin coche”, unos miles de ciudadanos
anegados -todos ellos negros o blancos paupérrimos-, cincuenta mil (50.000)
soldados y policías armados hasta los dientes que les cercan, que les obligan a
chapotear en un pantano nauseabundo en medio de un calor apocalíptico, que no
les suministran ni agua y que durante cuatro o cinco días no les permiten
escapar, unos jerifaltes pseudo-civiles –por ejemplo, la gobernadora de
Luisiana- que acusan a las víctimas de ser una pandilla de saqueadores y que se
vanaglorian pública y repetidamente de haber ordenado tirar a matar... ¿eso no
es una batalla?.
Por lo tanto, la crónica del Katrina
debe leerse en clave bélica. Como en toda guerra, la propaganda cumple un papel
esencial. Los goebbels de ayer se llaman hoy los media e intoxican
principalmente a través de la tele, de Hollywood y de la imprenta mostrándose
una pizca menos omnipresentes en internet y en el arte marginal. Su manera de
mentir es tanto por acción como por desmemoria y, sobre todo, por omisión. Con
sus mentiras, por burdas que parezcan vistas desde Marte, consiguen pastorear
la opinión pública hacia el redil de eso que llaman “ayuda humanitaria”. En el
colmo de la perversión, la ayuda externa es recibida y administrada por los
ejércitos vencedores –léase, verdugos-. Entonces, ¿porqué debemos suponer que
la ayuda internacional va a llegar, así sea en mínima medida, a los
damnificados?, ¿no es más verosímil suponer que va a ser incautada por los
coroneles, generales y gobernadores y usada en su exclusivo beneficio?; ayudar
a esa caterva de genocidas, ¿no es re-matar a sus víctimas?. Por lo tanto, la
clave bélica debe mantenerse en la posguerra; por ende, estas notas son también
una advertencia sobre las supuestas bondades, idoneidades y oportunidades de la
caridad internacional.
Este es un artículo de Fé y como tal,
suscribirle o rechazarle depende de esa fé profunda que llamamos ‘creencia
política’ y que sólo puede ser de izquierdas o de derechas -no hay centro que
valga-. Por nuestra parte, en caso de genocidio nunca pretenderemos convencer a
los derechistas. Maldito sea el diálogo con los genocidas, así éstos lo sean
sólo en grado de complicidad pasiva. Lo que siempre buscaremos es denunciarlos,
burlarlos, insultarlos, satirizarlos, escarnecerlos y, en definitiva,
estrangularlos –simbólicamente-; o sea, defendernos de sus mefíticas
salpicaduras. Por todo ello, si usted tiene alguna confianza en el gobierno de
los EEUU, puede ahorrarse las páginas que siguen; si usted habita esa leonera
gris en la que se amontonan los que se han sentido “decepcionados” o
simplemente “sorprendidos” por el manejo oficial de la crisis del Katrina, los
que se desbordan (sólo) sentimentalmente y los que enjugan sus lágrimas con el
moquero de los donativos dizque humanitarios, no siga tampoco. Si usted alberga
serias dudas sobre la credibilidad del gobierno de los EEUU –o de cualquier
gobierno-, eche a suertes seguir o abandonar. Por el contrario, si usted es de
los que saben positiva y concienzudamente que, por ser el hegemónico, el
gobierno de los EEUU no puede ser sino El Diablo en dos patas, siga adelante y
ojalá le aproveche.
[NNBB. a) la ciudad de Nueva
Orleáns será citada en adelante como NOR. b) Por mor de
simplicidad , por NOR entenderemos toda la zona afectada por el Katrina, no
sólo la ciudad de NOR. c) Por igual razón, personificaremos en los
(semi) ciudadanos negros de NOR a todos esos otros pueblos damnificados
aludidos en el primer párrafo y sobre los que volveremos al final de estas
páginas. d) No mencionaremos por su nombre a la cúpula del poder gringo,
esa mafia que podría ejemplificarse en el gang o dinastía Bush –los gánsteres
son un tipo de aristócratas y los aristócratas otro tipo de gángsteres-, y no
les mencionaremos porque les consideramos meros figurantes, principales pero
figurantes. Para nosotros, será simplemente el gang-dinastía. e)
Dada la enormidad de las catástrofes –muchas dellas causadas por los EEUU- que
afectan cotidianamente a buena parte de la Humanidad, este desastre de
NOR debería comentarse en sólo dos líneas; por ello, quede aquí
constancia de que admitimos y lamentamos la
desproporción de esta nota]
“Bye Bye, Blackbird”: las
guerras anteriores
Esta batalla del 2005 no ha sido la primera que
Washington haya desatado contra NOR y sus negros. La memoria nos ofrece docenas
de rifirrafes anteriores. Entre ellos, escogeremos dos o tres cuyos rasgos
oscilen entre la guerra abierta y la simple amenaza:
En 1927, el río Mississippi se desbordó anegando
70.000 kms2. El entonces presidente Coolidge rechazó la mera idea de visitar la
zona. Para salvar las “partes nobles” de NOR, se dinamitaron los diques
meridionales; después, nadie intentó siquiera indemnizar a los sufridos
damnificados –todos ellos negros, huelga añadirlo-; por el contrario, la Guardia
Nacional les encerró en campos de concentración obligándoles a trabajar en su
propio perjuicio. En el colmo del sarcasmo, el vapor Capitol huyó hacia
lo seguro abandonando a las gentes en peligro y tocando una conocida canción,
“Adiós adiós, pájaro negro”. Tanta ignominia, convenció a muchos negros de la
necesidad de emigrar hacia el norte. Al año siguiente, NOR eligió al líder
populista Huey Long quien, siguiendo la costumbre americana, fue asesinado
cuando empezaba su campaña para la elección presidencial.
[Lunes 29 agosto. Carta enviada al diario
español El País cuando todavía no se conocían en España los efectos del
Katrina -nunca fue publicada-] <<Dicen en Florida (EEUU) que, desde
hace setenta años, no se ha visto un huracán tan dañino como el Katrina.
Dicen también que, en 1935, un huracán semejante mató a 600 personas. Pero
lo que no dicen es que casi la mitad de aquellas víctimas habían sido olvidadas
por el Ejército de los EEUU. Dicho de otra manera: fueron condenadas al
exterminio. ¿Su pecado?: eran ex soldados de la fuerza expedicionaria
norteamericana que habían luchado en la I Guerra Mundial y que no estaban
demasiado contentos con el trato recibido a su vuelta a la Patria.
En 1932, hartos de que ni siquiera les pagaran sus pensiones, protagonizaron
una marcha sobre Washington que fue llamada la "manifestación
del Ejército de los Cupones" (Bonus Army). Cuando se
encontraban acampados frente al Capitolio con sus mujeres e hijos, fueron
masacrados por los tanques dirigidos por el general MacArthur (hijo), por
su ayudante (un tal Eisenhower), y por la caballería de Patton.
Pero la proverbial
generosidad de las Fuerzas Armadas norteamericanas, esa que hoy comprueban
diariamente los veteranos que no tienen donde caerse muertos
-250.000 homeless vets-, no se detuvo en aquella masacre sino que
continuó. Los levantiscos veteranos sobrevivientes al ataque de los tres
próceres bélicos, fueron deportados a los cayos de Florida. Cuando
llegó aquel huracán antecesor del Katrina, los granos de arena se convirtieron
en minúsculos proyectiles. Más de 250 ex soldados murieron acribillados. Nunca
hubo identificaciones forenses para las familias o para la Historia porque
todos ellos fueron incinerados en una pira común >>.
Más recientemente, en el 2004, el ciclón Ivan estuvo
a punto de servir de pretexto para la razzia de la soldadesca gringa pero, en
el último minuto, se desvió de NOR -dejando con el culo al aire a su alcalde
Nagin, quien no quiso prestar el Superdome a los negros por miedo a que le
grafitearan tan fastuoso estadio-. Precisamente este mismo huracán Iván
–esta vez con acento-, cruzó Cuba con una fuerza superior a la del Katrina pero
no causó ninguna víctima humana gracias a la modélica evacuación de casi millón
y medio de personas. Teniendo en cuenta la población de Cuba, es como si los
USA hubieran evacuado a casi 30 millones de personas, por el Ivan, por el
Katrina o por lo que venga. El agravio comparativo USA/Cuba fue tan estruendoso
que los paramilitares gringos encargados de la guerra ideológica se volcaron en
acallar y hasta negar el ejemplo cubano. Creyeron vital (para ellos) lo que es
simplemente criminal (para los demás): esconder al mundo un caso de negación de
la naturalidad de los desastres. O, dicho en los términos militares que
hoy nos ocupan, un caso de contoneo de la Naturaleza mediante retirada ordenada
–esa misma que “equivale a una victoria”-.
Hay, además, un ataque difuso que, por ser
silencioso y perpetuo, suele pasar desapercibido y al que sólo podemos
denominar racismo ambiental. Actúa según una ley no escrita: allá donde
hay muchos negros –o muchos indios-, se construyen los polos de desarrollo más
peligrosos y contaminantes. Y así ocurre en NOR. Desde hace no menos de cuatro
décadas, empresas tan enjabonadas como Dow Chemical, Uniroyal, Texaco, Union
Carbide, Shell, Kaiser, Gulf, Freeport y Monsanto, han aplicado esa perversa
ley en el río Mississippi desde su desembocadura hasta Baton Rouge. Con ello
han creado en NOR una de las áreas más contaminadas del planeta, tanto que ese
tramo del río es llamado el Callejón del Cáncer –Cancer Alley-.
Las wetlands, ¿son badlands?;
o la aproximación ecológica.
Dicho en cristiano: ¿los humedales son
baldíos?. La respuesta se complica por la variedad de significados que, en
castellano, tiene el término “baldíos”. Baldía es la tierra estéril pero
también la tierra en reserva, pública o privada, y la tierra del Estado e
incluso la tierra del común que no tiene nada de estéril. Pues, dejando aparte
los significados en castellano, lo mismo ocurre con las wetlands de ese Otro
Golfo que rodea a NOR. Para los constructores/destructores de industrias y
residencias, los humedales son tesoros que alguien –quizá nadie-,
ha guardado para que ellos o sus testaferros los descubran, extraigan y desarrollen
con total olvido del papel regulador y protector que estos humedales puedan
desempeñar en el urbanismo público. Pero, tras un breve inciso metereológico,
dentro de unos párrafos veremos que existen otras opiniones.
Por lo demás, que el cambio climático es causante
en buena medida de esta catástrofe es algo tan obvio que no necesita de mayores
abundamientos. Señorones de Washington, sigan sin firmar ese insuficiente,
tramposo y modestísimo papelito de Kyoto –es lo único que hay- y seguirán siendo
visitados por los huracanes -lo cual, visto desde sus torres de brillantes,
quiere decir que aumentarán sus oportunidades para enriquecerse-. Dicen que no
pueden firmar ese Protocolo porque perderían cinco millones de puestos de
trabajo: admirable excusa, digna de un sindicalista visionario. Si a la
conservación de esos puestos de trabajo añadimos los que se están creando en
las Fuerzas Armadas para combatir a la Naturaleza y los puestos civiles para
reparar los daños catastróficos, obtenemos un espléndido panorama laboral. Cero
desempleo –y demanda urgente en el sector de pompas fúnebres-.
El cambio
climático estimula los excesos, huracanes incluidos. No podrá ser de otro modo
puesto que, en los últimos 40 años, los 300 mts. superficiales de los océanos han
aumentado su temperatura media en 0,5º. Agua caliente cría viento y así, cuando
el Katrina pasó por Florida, era un ventarrón categoría 1 (en la escala de
Saffir-Simpson) pero, después de calentarse en las aguas del Otro Golfo,
ascendió a categoría 5 –la máxima- para, finalmente, sobrevolar NOR con
categoría 3. Ello quiere decir que la causa inmediata de la catástrofe fue la
inundación y no el huracán; lo demostraba que no todos los autos
estuvieran amontonados ni tronchadas todas las palmeras ni tampoco todas las
farolas y así lo observamos en la pantalla chica -las vistas aéreas que ofrece
la televisión son los escasísimos datos que, de tarde en tarde, escapan a la
censura, vulgo “edición de imágenes”-.
NOR está (¿estaba?) rodeada de humedales (wetlands)
que, hasta cierto punto, la protegen del mar. Se calcula que, en 15 kms. de
humedal, la ola+resaca producida por los vendavales se apacigua un metro. Pero,
por la presión demográfica, urbanística e industrial, estos humedales
retroceden 60 kms2/año. Y, para colmo, los diques (levees) que encauzan
el Mississippi y que amurallan NOR, dirigen los sedimentos arrastrados por el
río directamente al mar perdiéndose así la posibilidad de alimentación y
regeneración de los humedales. Es decir: si fortalecemos los diques,
debilitamos los alrededores. Nuestra sagrada Madre Tierra no permite desnudar a
un santo para vestir a otro. En suma, podemos decir que la inundación venía
siendo buscada desde décadas atrás. Pero, aún así, los silogismos ecológicos no
explican por completo la enormidad de víctimas humanas. Para tener una idea más
completa, hace falta añadir una pizca de pólvora militar.
“No disparen contra el
helicóptero”: Hmm...
Hay muchas banalidades que se repiten so pretexto
del paso del huracán Katrina sobre la costa septentrional del Golfo de
México. Unas son obviedades pero verosímiles –por ej.: que estaba
archianunciado-, otras no son tan obvias y quizá no sean tan verdaderas –por
ej., que ha sido un genocidio contra los afroamericanos o que sea posible
ayudar desde el exterior a los damnificados- y unas terceras, puras mentiras
escandalosas –que el Gobierno USA se haya preocupado por las víctimas y/o se
vaya a preocupar en el futuro-. De éstas últimas, una de las menores ha sido la
falacia de la batalla aire-tierra:
Nuestros queridos medios de información nos
aseguraron que algunas evacuaciones hubieron de suspenderse porque las turbas
disparaban contra los helicópteros de rescate. Estamos, pues, ante el colmo de
la degradación y del caos. Hmm... ¿negros hambrientos y deshidratados
disparando contra sus salvadores?, ¿pobres de solemnidad con armas ligeras
oponiéndose a velociraptors acorazados?, ¿ruiseñores disparando a la escopeta?.
¿Y porqué no?. Por una vez y sin que sirva de
precedente vamos a concederles una pizca de credibilidad a los medios de
corrupción informativa –hoy estamos crédulos-. Un toxicómano que lleva una
semana pudriéndose a plazos en una mierda distinta a la habitual, ¿no es capaz
de suicidarse de una vez?. Y quien dice un yonki, dice cualquier marginal. Más
aún: un recatado padre de familia que se ha quedado sin familia, ¿no querrá
morir matando?. Nos gusta soñar que todavía hay gentes que se enfrentan a la
desgracia apuntando a algunas de sus causas, aunque sea perdiendo a la desesperada
y apuntando al bulto en lugar de entre ceja y ceja.
Fantasías. Soñar no debe confundirse con fantasear.
Puede haber uno, dos, docenas incluso de desperados (sic) pero, salvo
casos aislados –que los hay-, las clases, razas y pueblos oprimidos no pueden
permitirse el lujo del suicidio colectivo. Por ello, siendo soñadores pero no
fantasiosos, hemos de lamentar que los negros de NOR no disparasen colectivamente
contra ese maldito 7º de Caballería
Ligera del Aire que los acosaba sin misericordia ni reposo alguno. Y también
hemos de lamentar que los dos o tres tiritos que recibieron los carroñeros del
mefítico 7º, hayan servido para que los paramilitares de los media tengan
carnaza para varios años.
“Controlar esta ciudad va a ser
una operación de combate”
Palabra de Gary Jones, brigadier
general al mando del combate contra los anegados. Más aún, en recuerdo de
una de las más impunes invasiones de los EEUU, este generalito calificó a NOR
como de “pequeña Somalia” y añadió “vamos a recobrar esta ciudad” (‘take
this city back’, en Army Times, 02 sept 2005), como si de una
reconquista se tratara. Por su parte el vocabulario de los informes sobre el
terreno de ese mismo periódico no deja lugar a dudas sobre su carácter de
guerra contra el Enemigo –en este caso, Interno-: “Mientras unos soldados
combaten a la insurgencia en la ciudad, otros llevan a cabo operaciones de
rescate y evacuación”. Como señala Roxanne Dunbar-Ortiz, podrían estar hablando
de Bagdad.
En la acometida de NOR 2005, la estrategia diseñada
por el gang/dinastía ha sido de exterminio –preventivo-. Seguro que algún
altísimo preboste dijo algo parecido a: “hay que sitiar NOR e impedir la salida
de esos miserables las horas suficientes para que el calor putrefacte el agua y
los sesos de los negros. La sed, el hambre y las epidemias, la miseria
en suma, terminarán la tarea con la impersonalidad y neutralidad que siempre
les hemos atribuido”. Dicho y hecho y si alguien no se lo cree, que lea los
diarios de los sobrevivientes, que relea los párrafos en los que éstos se
quejan de que las fuerzas armadas no les dejan salir de NOR ni siquiera
caminando semidesnudos. Se estableció entonces una pendencia contra reloj
entre, por un lado, el instinto de supervivencia de los sentenciados, el
escándalo internacional y la buena ciudadanía gringa –que haberla, hayla- y, en
la otra trinchera, las peleas intestinas del gang/dinastía por no mencionar los
helicópteros, las lanchas y las tanquetas de los sitiadores.
Cuatro días estuvieron sitiados los
rebeldes sureños. Cierto que hubo muchas bajas pero algunos miles lograron
romper el cerco. ¿Cómo lo lograron?. Pues parece un milagro si tenemos en
cuenta que, de antemano, la mayoría tenía perdida la batalla psicológica –pese
a lo obvio, ¡no creían que los sitiadores fueran ejércitos enemigos!- y casi
perdida la batalla biológica: cien horas a 40º húmedos, inundados de bacterias,
sin agua potable... son parámetros bastante peores que los de un barco negrero.
Asusta la variedad de tácticas,
técnicas y herramientas (armas) que se utilizaron en el asedio. Por no faltar,
ni siquiera faltó la consabida arma experimental pues en la batalla de NOR se
estrenó un nuevo modelo de laser sónico que supera a las 60 unidades
actualmente en uso en Palestina y en Irak. Fabricado por HPV Technologies, el
MAD, arma dizque no letal, “dispara” ruidos a dos kms. de distancia. En una
reedición del cerco contra el panameño Noriega (invasión de 1989), este cañón
de sonido disparó sobre la cuna del jazz, ¡canciones de Frank Sinatra!. La
perfidia de los coroneles gringos no conoce límites. Y no los tiene porque la
han aprendido en su sagrada Biblia -en este caso, remembering los trompetazos
contra las murallas de Jericó-.
Por fortuna, una abundosa minoría de gentes
científicas y sensatas, no dudó ni un instante en que estaban sufriendo un
ataque total -fuego real, fuego biológico, fuegos musical pop e ideológico
paff- y tampoco dudaron en ofrecer resistencia. Los llamados ‘saqueadores’,
comenzaron a repartir víveres elementales. Las tropas asaltantes recurrieron
entonces a desatar al lumpen paramilitar; se sucedieron las violaciones y los
asesinatos necesarios para que los paramilitares de los media tuvieran su cuota
de infamia y sucedieron mientras los uniformados miraban hacia otro sitio; es
decir, los coroneles y los gobernadores construyeron el arquetípico escenario
de la guerra sucia. Pero los rebeldes negros sobrevivieron a la matanza desde
arriba y, desde abajo, al hampa de los ahora llamados contratistas
–antes, mercenarios-. Y lo consiguieron gracias principalmente a la ayuda mutua
-también conocida como ‘little help from my friends’-, aunque la brutalidad
policial y el “disparen a matar” pregonado a bombo y platillo por la clase
dirigente también ayudó lo suyo pues evitó los estériles y desasosegantes
intentos de confraternización con las fuerzas sitiadoras.
“Aquello no parecía EEUU sino un
país tercermundista”: really?
Declaración de un joven turista español a su vuelta
de NOR (telediarios del 04.sept.05).
Señorito turista: conozco a muchos jóvenes más jóvenes que usted pero bastante
menos papanatas. Al contrario de lo que declara, la tragedia que usted ha visto
en El Otro Golfo es el verdadero USA.
Usted ha visto miseria social, muerte y su sinónimo
ejército, clasismo y racismo rampantes, helicópteros de mucho ruido balístico y
pocas nueces humanitarias y, sobre todo, usted ha visto genocidio: miles y
miles de negros asesinados por activa y por pasiva. En suma, rabiosa hegemonía
de los abstractos “ley y orden” sobre ciudadanos absolutamente concretos. Eso
es USA.
Y no puede decir que le han engañado.
¿Qué idea tenía de los USA?: evidentemente no la del asesinato de Sacco y
Vanzetti sino la de un enorme Disneyworld. Quizá, acaso, según y cómo, con
algún toque realista al ruin estilo Spielberg; es decir, nada realista. Pues
bien, recapacite en lo que Hollywood le ha mostrado: asesinatos, ruido,
persecuciones, estallidos, traumatismos, sadismos, lujo y violencia suma.
Rebobine y recordará un país de policías harrysucios burlándose de la ley y,
encima, de gatillo alegre -justo lo que ha visto en las calles de NOR salvo que
en este caso no era un rodaje-. Un país militarizado comandado por una banda de
psicópatas nucleares volando a cualquier parte -los teléfonos de su hotel serían
blancos pero recuerde que los presidentes los prefieren rojos-. Un país
desalmado en el que todo se compra y todo se vende –lamento que usted no
tuviera suficientes euros para escapar de esta triste constatación-. Un país en
el que nunca hubo Amistad y sí demasiado KK Klan y demasiado vigilante
–Colin Powell y Condy Rice son granos que no hacen graneros sino la excepción
que confirma esa regla que usted ha podido comprobar-. Un país racista de
pistoleros, de asesinos en serie y de tahúres. No vuelva a cruzar el
Mississippi.
USACE: “Los diques son nuestros,
las grietas son ajenas”
[Nota del 03 septiembre 2005: Desde
el año 2003, el The Times-Picayune, periódico de NOR, ha venido
publicando una serie de reportajes en los que se documenta, denuncia y pronostica
lo que sigue:]
<<Si un avión se cae por culpa de un
mantenimiento roñoso y defectuoso, la responsable es la compañía aérea
propietaria. Obvio. Si una ciudad se inunda porque un huracán previsible ha
roto los diques que la protegían, la responsable será la compañía propietaria.
Obvio. ¿Quién poseía, administraba y se beneficiaba de los diques de NOR desde
años antes a la irrupción del Katrina?: el USACE, vulgo Cuerpo de
Ingenieros del Ejército de los EEUU.
Por
tanto, podemos decir que los diques de NOR estaban militarizados -un ejemplo
más de hasta dónde llega la militarización cuasi absoluta de los EEUU-. Por si
alguien piensa que exageramos, le ofrecemos algunos detalles: durante los años
90’s, para controlar las inundaciones de NOR, el gobierno federal de los EEUU
creó una institución llamada Southeast Louisiana Urban Flood Control Project
(más conocida como SELA) y la puso bajo el control del US Army Corps
of Engineers. Hasta el año 2003, llovieron sobre la SELA más de US$ 500
millones anuales pero los avariciosos ingenieros militares siguieron pidiendo
más y más.
A
principios del 2004, la guerra de Irak, el saqueo de los bienes estatales y la
desatada codicia de la banda Bush dictaminaron que los diques del Lago
Pontchartrain podían aguantar unos años más gastándose sólo una quinta parte de
lo solicitado por los incompetentes y manirrotos ingenieros militares (New
Orleans City Business, 16 febrero 2004): el Katrina se empeñó en llevar la contraria a la mafia de
Washington y voló esos diques como si fueran confetti.
Hace
años y años, el oceanógrafo Joe Suhayda publicó un modelo que demostraba que,
si llegaba un huracán de grado 5, esas chapuzas de diques militarizados no
aguantarían y buena parte de NOR quedaría bajo seis m. de agua –causando
víctimas por millares-. En 2004, Ivan, un huracán de parecida fuerza,
rozó la ciudad. Entonces se tomaron enérgicas medidas: la muy prudente Defensa
Civil se hizo con 10.000 bolsas-ataúdes de plástico.
El que avisa no es
traidor: por lo tanto, Katrina es inocente. El culpable es, en primer lugar, el
Cuerpo de Ingenieros, propietario de los diques. Luego la primera medida a
tomar debería ser negarle toda potestad sobre los dineros de la reconstrucción
–que se conforme con la millonada que está obteniendo por no reparar la
infraestructura irakí-. Además, debería investigarse cómo se gastaron los
millones y millones vertidos en la SELA; ahí surgirían malversaciones,
falsedades en informes técnicos, agujeros contables, incompetencias profundas,
etc. Lo normal en los contratos oficiales y más normal aún en los contratos
militares. Pero, en este catastrófico caso, las calificaciones procesales
deberían tener en cuenta que las chapuzas militares han resultado en miles de
tragedias personales, luego los delitos no deberían enjuiciarse por lo civil
sino por lo criminal. No debería tratarse de un pseudo-sumario por faltas cual
marrullerías con aceros de segunda mano sino de un proceso en toda regla por
genocidio con agravantes de premeditación y asociación ilícita terrorista:
genocidio porque sólo han muerto negros, premeditación porque ha sido un
genocidio anunciado y terrorista porque todo lo militar lo es por definición.
Por nuestra parte, siempre recordaremos que los delitos de lesa humanidad como
el de genocidio son imprescriptibles>>.
“Estamos regalando hielo y agua”
o las víctimas serán Las Elegidas.
En realidad, la frase completa era
mucho más espléndida. Refiriéndose a las tareas que está diligente y
valerosamente acometiendo desde antes, durante y el minuto después del Katrina,
USACE proclama: “Estamos retirando las basuras, regalando hielo y agua.
USACE proporciona electricidad de emergencia, refugios provisionales y
arreglamos tejados, así como edificios para el control y la dirección y, en
general, todo lo que se necesite en el área de obras públicas”. Así se
vanagloria el mayor y más directo culpable de la catástrofe en su página web
(visitada el 04.sept.05), un site plagado de auto-alabanzas sin mezcla
de pudor, crítica o remordimiento alguno. La caótica redacción de esta su
grosera propaganda -émula de los panes y los bollos de la biendesmochada reina
María Antonieta-, nos indica que no saben hilar dos frases seguidas -tampoco
les pagan por ello-. Pero la avalancha de panegíricos nos avisa de algo mucho
peor: a partir de ahora, las víctimas pasarán a ser las personas más
afortunadas del planeta. Será tal la avalancha de espectaculares caridades que
les caerá a los damnificados que prometan ser agradecidos ante las cámaras, que
el mundo entero deseará ser negro en NOR.
A esta injuria añadida al agravio, se
le dice en castizo “además de cornudo, apaleado”; o también, de manera aún más
inoportuna e incorrectamente política, “encima de puta, poner la cama”. Estas
expresiones quedan feas, ¿verdá?. Pues son sólo un pálido reflejo de la
horrorosa fealdad que se avecina. Ya tuvimos un abreboca durante la primera
visita a NOR del presidente USA, cuando vimos a ese genocida abandonando a su
travieso perrito para abrazar a unas otrora bárbaras y ahora dóciles negritas
-¿o fue al revés?-. Y degustamos una segunda ración durante el cuarto
aniversario del 11-S, con los policías neoyorkinos haciendo turismo de
catástrofe y hermanados con una delegación de Tios Toms neo-orleaninos con
algunos figurantes mulatos –léase, que la clase da el color o que, en lugar de
negros negrísimos pobres de solemnidad, vemos a negros de clase media mulatos
aunque con igual carga de melanina-.
Y será sólo el primer bocado; lo seguirán como
entremeses, sermones sobre la solidaridad y la caridad aderezados con fotos de
soldados rescatando bebés; y de primer plato, alguna anécdota sobre la
milagrosa supervivencia de algunas criaturas terrenales –pueden ser tanto un
niño como un gato siempre que sean fotogénicos-. Aún así la gran comilona sólo
comenzará cuando el Ministerio de Hollywood y de La Verdad ponga manos a la
obra. Ya estoy viendo a Bruce Willis sujetando los diques mientras se hinchan
sus venas y se mancha su uniforme -de ingeniero militar, huelga añadirlo- con
la sangre de algún burócrata demasiado remilgado con las leyes. No queremos ser
demasiado depravados pero, de postre, vislumbramos un cameo de Colín Powell
como excusa para que el silvestre Stallone vadee Canal Street en busca de una
ninfeta igualita que Condy Rice de niñita.
Injuria, agravio... cristianismo puro y
concordancia absoluta con el militarismo teocrático –perdón por el pleonasmo-
al que se están convirtiendo los EEUU. Así pues, animados por la furia del
converso, nada mejor que atizar a los damnificados del Otro Golfo con la
tradición bíblica dominante en su versión más hipócrita –o paradójica-: “Los
últimos serán los primeros”, “los pobres serán los preferidos del Lord”. En
consecuencia, es perfectamente congruo que Bush haya encargado del reparto de
la ayuda humanitaria a telepredicadores tan humanitarios y probos como Pat
Robertson –sí, el que hace poco exigía a gritos que mataran a Chávez de
Venezuela, ahora embarcado en una gigantesca Operación Blessing o cómo
medrar con la ayuda de emergencia-. Ya lo saben: cada euro, peso o rupia que
envíen como donativo para los negros de NOR, servirá para atentar contra un
presidente constitucional. Lo cual no deja de tener su intríngulis pues
significará otra vuelta de tuerca en la dramatización del Sacrificio Ajeno. A la
postre, todo discurrirá por la mejor senda del cordero de Abraham-Agnus-Dei
puesto que, tanto en El Otro Golfo como en Venezuela, “los sacrificados son Los
Elegidos”. Literalmente.
“De estas ruinas, nacerá una
maravillosa casa. Y yo me sentaré en su porche”.
Palabra del presidente de los USA -te alabamos y te
bendecimos-, tal y como la pronunció durante su primera visita a la zona
anegada.
En un pasado que abarca desde los dinosaurios hasta
los opíparos cetáceos actuales, podemos constatar que los grandes animales -la
megafauna-, se extinguen resbalando desde la cumbre de su éxito –sentencia el
Dr. Perogrullo-. Traducido a términos sociales, podríamos decir que los
Imperios se derrumban tanto por causas internas –la desigualdad produce
esclerosis múltiple- como por causas externas –los oprimidos escapan o hacen
frente común y el monstruo muere de hambre o desangrado-. Pues bien, el Katrina
nos demuestra que el Imperio USA hace aguas –nunca mejor dicho- en su flanco
interno mientras que, en el externo, su insaciable voracidad encuentra
problemas de bastimento. Hoy por hoy, el Imperio parece incapaz de
afrontar al mismo tiempo un ventarrón en casa y una resistencia en Oriente. O
le falta dinero o le sobran enemigos. O los dos. Pues bien, en realidad sólo lo
parece porque conserva intacta su principal fuente de ingresos y de
poder: el puro y duro saqueo bélico.
Pese a ello (dejando por ahora ese
latrocinio universal, obviando a duras penas el Gran Botín), en esta coyuntura,
el Imperio recurrirá –for again and again- a su arsenal cultural. Mal que nos
pese y pese a que se trate de una cultura basura –junk culture-, hay que
reconocer que el Imperio ha creado una cultura. Peor aún, esa cultura imperial
funciona como su salvavidas. Sin ella, los esclavos de afuera –migrantes,
trepas y arrastraos, artistas cosmo y posmo, milicos a granel-, no se pelearían
por convertirse en esclavos de adentro; sin ella, el emperador estaría desnudo.
Nuestra tarea se limita a denunciar esa cultura basura. Ahora bien, para denunciar
algo, es preciso demostrar que se conoce; y se demuestra que se conoce cuando
se predice su comportamiento.
La máquina de propaganda imperial ya está
trabajando pero se equivoca quien suponga que lo hace vergonzante o
tímidamente. Todo lo contrario; el Imperio es Imperio porque ninguna
oportunidad le es ajena y de todas saca tajada. Por ello, los sayones de La
Capital ya están ajustando su mirilla de fuego. Sin duda alguna, su consigna
es: “no minimizar el alcance del genocidio negro sino utilizar al Katrina
para-mayor-gloria-del-Imperio”. La audacia como hermana de la estulticia. ¿Cuál
es y será el comportamiento pormenorizado de la maquinaria cultural imperial?.
Eso es, justamente, lo que vamos a hacer a continuación sin que nos preocupe
equivocarnos en la secuencia de nuestras constataciones y predicciones:
a) en el nivel político, se admitirá algún
insignificante desliz e incluso se le magnificará... a cambio de no reconocer
error grave alguno. Como de costumbre, se buscará reforzar la imagen del Presidente
de los EEUU como hombre providencial. No descartamos algún proceso judicial
contra algún personajillo -lo de siempre, un mini-Nuremberg para que el grueso
de los criminales gruesos sea cooptado por las potencias vencedoras-. Dicho
brevemente, sostenella y no enmendalla.
b) surgirán falsos ídolos.
Previsiblemente, uno de ellos será el alcalde de NOR, Ray Nagin (negro y del
Partido Demócrata). ¿Sus méritos durante la hecatombe?: ha dicho palabrotas; ha
exigido mayor presencia de las fuerzas armadas. Pero, ¿acaso denunció antes o
después del Katrina el pésimo trabajo de mantenimiento que efectuaba el Cuerpo
de Ingenieros?: todavía no se lo hemos oído., cuando el huracán Ivan
rozó NOR, sólo en el último minuto abrió algunas escuelas y, sobre el uso del
Superdome como refugio, párrafos atrás ya comentábamos cuánto se esmeró en su
conservación. Por lo que respecta a su mandato en general, ¿acaso no defendió a
la Shell cuando ésta se empeñó en levantar una planta de gas líquido en contra
de la voluntad de los vecinos?, ¿acaso no ha intentado demoler las viviendas
protegidas?. Y en materia de orden público, ¿ha metido en cintura a su propia
policía, esa banda “gatillo alegre” que, además, de violar y de traficar,
asesina sin más?. ¿Exageramos?: pregunten por los últimos casos. Por ejemplo,
los de Jenard Thomas y Raymond Robair, respectivamente acribillado y apaleado
por sendos delitos de ser joven negro y negro turista.
c) los falsos ídolos inaugurarán
falsas obras. Gobernadores colmillúos cortarán cintas con los colores
nacionales: varias veces si la obra ya estaba hecha, sólo un par de veces si se
trata de la “primera piedra”. Será la apoteosis de los créditos ficticios, las
ayudas de papel, la foto con el niñito o el negrito, la empalagosa anécdota del
Tío Tom renacido de sus cenizas –en versión moderna del milagro bíblico-. El
Otro Golfo será una gran aldea potemkin poblada por zombies sonrientes y, como
ya dijimos, todo el mundo deseará ser negro en NOR.
d) de tarde en tarde, aparecerá un
escándalo menor en el área de la ayuda humanitaria. A diferencia de los
escándalos políticos comentados arriba, aquí no habrá ni siquiera calabozos
preventivos –de lujo-. Y es que la defraudación, si es humanitaria, todavía no
se considera delito mortal puesto que se mueve en el campo semántico de la
irresponsabilidad o gratuidad: quieren convencernos de que “si es gratuito dar,
también es gratuito quitar”. Pues no.
e) aprovechando que la atención
mediática se centra en NOR, el gang-dinastía cometerá todo género de delitos
ocultos. El primero ya ha sido perpetrado: la postulación para presidente del
Tribunal Supremo de John Roberts, un reaganiano segregacionista, creacionista,
machista, elitista, anti-eutanasia/defensor de la pena de muerte, odiador
profesional de negros y de amerindios..., en breve, un fascista a la extrema
derecha del fascismo. Como es consustancial a esta ralea de personajillos,
Roberts nunca ha dudado en perpetrar todo tipo de delitos, tanto grandes como
pequeños; por ej.: en 1997, falsificó una conocida sentencia del Supremo (1886,
US v. Kagama) por la tosca guisa de donde decía “los indios de las reservas
son, a menudo, enemigos muertos [en el sentido de ex enemigos] de los
USA”, hacerla decir “son enemigos mortales de los USA” –de dead
a deadly-. De muerto a mortal en dos letras. Fácil.
Pero hagamos de la necesidá, virtú: si el
presidente del Tribunal Supremo es un vulgar estafador, un timador de vía
estrecha cuyo único mérito radica en su pulsión asesina, ¿qué se puede esperar
del resto de los dignatarios y de las instituciones USA? Recordémoslo siempre.
f) Cuidarán los detalles de su próxima
matanza para que no sea tan fácil escribir denuncias como la presente. Dicho
por pasiva, ello quiere decir que también habrán de maquillar sus propagandas
habituales –esas que nos tragamos porque las agencias mediáticas nos las
disfrazan de noticias nudas, opiniones desinteresadas y documentadas a la par
que hechos no menos puros-. Procurarán ser una pizca menos triunfalistas –USA
uber alles- pero sin caer en el victimismo y, eso sí, preparando el terreno
para que La Culpa recaiga siempre no en Washington y menos en el gang/dinastía
sino en el Otro, en cualquier Otro.
i) Se insistirá mediáticamente en la
violencia desatada por “las pandillas”, sean éstas juveniles, étnicas,
clasistas o de cualquier otro tipo. Esta gruesa mentira amazacotada se aliñará
con un espolvoreo de anécdotas individuales –ya saben, el loco que disparaba a
sus salvadores o el anciano que moría por sus gatos-. Comprendemos que Bruce
Willis necesita a esos (archi) Malos para poder salvar a esos (semi) Tontos. La
guerra propagandística es otra y también la misma guerra...
j) Blaming the victims. Por su inaudita ‘excepcionalidad’ moral, la
comentaremos un poco más adelante.
Como vemos, la estrategia general
consiste en agigantar el detalle; su objetivo está clarísimo: que los
árboles nos impidan ver el bosque. Y ni siquiera los árboles: que el musgo nos
ciegue. Por lo demás, tal es la esencia de lo que, abusando de la pedantería al
uso, podríamos llamar ‘la política comunicacional de la democracia occidental’.
Consiste ésta en engatusar con un simulacro de transparencia al consumidor de
actualidades y noticieros para que la moda le asfixie. La moda o la cantidad;
es muy de subrayar que este zafio equívoco se cultiva a través de ese no menos
equívoco dizque paradigma de pluralidad e independencia que hemos encontrado en
internet: en la Red, no podemos confundir la abundancia de datos con su calidad
o incluso verosimilitud. Pongamos un ejemplo sin salirnos de NOR: el
03.septiembre, Google encontraba 49,5 millones de menciones a “Katrina”; quince
días después, ese número se disparaba hasta 594 millones. ¿Abundancia plena
equivale a verdad próxima?. Pues bien, podemos considerarnos afortunados si
logramos encontrar 400 menciones significativas en ese piélago de centenares de
millones –de moscones ahogándose en su propio regüeldo-.
Además, ahora le toca el turno a considerar otra
abundancia, la ex abundantia cordis: en este caso del Katrina, como hay que ser
magnánimos en la victoria so pena de estrangular la gallina de los huevos de
oro –la mano de obra semiesclava-, escogerán a unos pocos Tios Toms para que,
una vez pasados por las cámaras –de tv-, puedan ser soltados entre sus
congéneres y difundan entre los relapsos y rebeldes la buena nueva de las
virtudes teologales y televisivas.
Por su parte, buena parte de la
oposición al Imperio nos abrumará con sus consabidas admoniciones –verosímiles,
pero arbitrarias en su elección e indocumentadas en su argumentación-. Del
Katrina tendrá culpa la lista habitual: neoliberalismo, Tratado de Libre
Comercio, sexismo y/o machismo, eurocentrismo, capitalismo a secas,
extractivismo, imperialismo, racismo, desprecio a la Madre Tierra, olvido del
hidrógeno como combustible, quizá el militarismo, etc. A todos ellos deben
añadirse las proverbiales cojeras del Sistema: brutalidad, torpeza,
incapacidad, ineficacia, etc. Por nuestra parte, en estas enumeraciones
culposas echamos muy en falta el cristianismo en particular y la religiosidad
en general –manes de los curas rebeldes, sean rojos, verdeislámicos o
azafranados-. Y no digamos pecados más amplios y más mortales todavía como
pueden ser el autoritarismo o el egoísmo.
Una fracción intermedia y flotante entre
los extremos políticos suele ser la constituida por los que creen en el
profundo maquiavelismo del Otro; esta atribución caracteriológica sería
irrelevante si no viniera aparejada por la creencia en la profunda e intrínseca
inteligencia del Otro. En el caso que hoy nos ocupa, ello vendría a significar
que el gang/dinastía sabía desde años atrás que antes o después NOR sería
asolada por un ciclón –secreto a voces-; por ello, denegó los fondos para
reforzar los diques que protegían a los negros –dato irrefutable- y preparó a
sus fuerzas armadas para aprovechar la ocasión inmediatamente después de que
ocurriera. Quizá sí, pero lo más probable es que no: el Poder no es tan
inteligente ni, desde luego, tan previsor; y, además, es archi-moderno
en el sentido de que la actualidad es lo que más le interesa –pan para hoy y
hambre para mañana-. Por definición, el Poder es quien más aprovecha de las
sinergias sociales y naturales, tengan éstas el valor económico que tengan. En
consecuencia, el Poder se aprovechó ágilmente del momento, aunque lo tenía en
cartera –como tantas otra maldades- y aunque le fuera económicamente
desfavorable. Según algunos economistas, el Katrina podrá reducir el PIB de los
USA en un 1%. ¿Y eso qué significa para el gang/dinastía si consigue –en ello
está- que la famosa Halliburton se haga con los programas de restauración de
NOR?. Y quien dice gang/dinastía, dice Ingenieros militares, dice pandillas de
constructores/destructores o, simplemente, planificadores generalistas de la
(enésima) expulsión de los negros.
Por nuestra parte, deberíamos plantear algunas
objeciones a tirios y troyanos. Ejemplo: no debemos confundir brutalidad con
torpeza; los ejércitos de EEUU son brutales, amorales y todo lo que usted
quiera –los sin uniforme, más-, pero no torpes. ¿La prueba?: si fueran torpes,
hace años que hubieran sido derrotados. Visto desde NOR, ¿calificaríamos de
torpe a la institución que, desde hace siglos, ha sojuzgado a los negros sobre
todo por las malas pero, no lo olvidemos, también por las buenas?.
Otrosí, a nadie se le ocurriría asombrarse de que un ejército haga uso de la
fuerza; pues con la misma razón debemos asombrarnos de la variadísima panoplia
de armas materiales e inmateriales que usa el ejército USA. Pero, muy por
encima del detalle de las descripciones que gustemos hacer de este supermercado
avernícola (sic), lo escandaloso, lo que brilla por su ausencia es La Víctima.
Ocupados prioritariamente en destronar al califa de Washington, muchos olvidan
que los problemas cotidianos de las víctimas no se resuelven resolviendo la
cúspide. Más aún, en tiempos de hecatombe, hay que olvidarse de los grandes
califas y dedicarse a contar y organizar a los menesterosos.
Pero -como aludíamos pocos párrafos antes-, hay un
motivo más para recordar en primer lugar a La Víctima y es que la pieza
fundamental de la estrategia propagandística del gang/dinastía es culpabilizar
a la víctima. Nos puede parecer un delirio asesino y excesivo –que lo es-,
pero no es un ensueño increíble. Por el contrario, la Historia nos dicta que es
la política habitual de los EEUU: los vietnamitas ayer y los irakíes hoy son
pueblos desagradecidos que no saben justipreciar la sangre gringa que fertiliza
sus tierras, otrora nido de comunistas y de saddamitas y hoy ganadas para la
libertá. Amén. Los anegados de NOR son chupópteros de la Beneficencia; en
opinión de los libertarianos –o ultraneoliberales-, tuvieron la libertad de
elegir y eligieron quedarse; la opinión de los fundamentalistas -o ultracristianos al estilo del Rev. Bill
Shanks- es aún más cruel: Dios les ha castigado por sus horribles pecados. Amén
amén. En definitiva y como corresponde a una cultura plomiza e idólatra del
Éxito, Blaming the Victims, es un rasgo tan gringo como el plomo, la
pena de muerte o la tarta de manzana.
Los olvidados de los olvidados
Decíamos en los primeros párrafos que el Katrina ha
servido al gang/dinastía para atacar al Enemigo Interno encarnado en el
pueblo negro. Pero uno de los peores correlatos de las disquisiciones bélicas
es que nos vemos obligados a perder diversidad –étnica en particular y social
en general-; lo cual es doblemente lamentable en un lugar tan diverso como NOR
donde la congregación de etnias y naciones es tan proteica que influye hasta en
la idea de veneno –o de ofidio-. Así, unos amerindios locales tienen como
fetiche a la serpiente de cascabel porque, según su mitología, en un momento de
peligro, los Chitimacha las dejaron salvarse en una tinaja a cambio de la
promesa de que nunca les morderían -casi huelga añadir que el pacto se fraguó
en medio de una inundación-. Por el contrario, para el resto de los pueblos de
NOR, toda culebra es bicha y hasta su nombre emponzoña.
Por ello, para compensar esa pérdida de diversidad
humana, hora es ahora de mencionar así sea de pasada a los demás pueblos
damnificados, a los cayún –cajun/acadios-, franceses, criollos,
vietnamitas, árabes, blancos pobres e hispanos –entre éstos, recordemos en
especial a los inmigrantes que no pueden solicitar ayuda alguna porque están
indocumentados o que limpian NOR exponiéndose a las peores infecciones-. Y,
sobre todo, recordemos a los más amenazados de todos ellos, a los pueblos o
naciones amerindias. Se dividen éstas en 1) Tribes o Nations
federalmente reconocidas (entre los años 1925 y 1995, tal diploma recayó en los
Chitimacha, Coushatta, Tunica-Biloxi y Jena Band of Choctaw), 2) reconocidas
por el estado de Louisiana (en 1972-2004, cumplieron ese trámite los Houma,
Choctaw Apache, Clifton Choctaw, Adai Caddo, Four Winds, Biloxi Chitimacha
Confederation of Muskogee y Point au Chien), y 3) las que esperan alguna clase
de reconocimiento, federal o estatal. Como corresponde a la ayuda mutua entre
los desposeídos –única manera de sobrevivir-, todas estas naciones abrieron sus
instalaciones para recibir no sólo a sus hermanos sino también a todo
damnificado. Se esforzaron muy por encima de sus posibilidades; dicho en otras
palabras, se comportaron heroicamente.
Así, con heroísmo cotidiano, los indios de NOR
ahuyentaron una vez más a la cascabel, cumplieron con su mito y, de paso,
ayudaron en la medida de sus (flacas) fuerzas a levantar el escenario en el que
sonará el catastrófico buen jazz que se avecina; porque lo que vendrá es un
cierto interés en la cultura negra de NOR; será un interés efímero y caprichoso
que en poco modificará la apreciación exclusivamente estética que ahora padece
la cultura negro-NOR; pero poco es algo y, empantanados como estamos,
algo es algo.
Por último, permítasenos concluir con
una paráfrasis de un viejo manifiesto –algunos lo clasifican como poema-
favorito del oligarca fascista José Antonio Primo de Rivera y de tantos otros
que no se creen tan autoritarios y que quizá no lo sean. Ya lo habrán
adivinado, se trata de reírnos de If, esta vez limpio de voluntarismos
fascistoides y de rudyardkiplianismos obsecuentes y subsiguientes: Si nos
ponemos los anteojos bélicos para leer todo y cualquier rasgo USA; si
las (aparentemente) más inocuas noticias del mundo empiezan a ser leídas entre
dos líneas y comienza la sospecha de que son pura propaganda bélica; si,
en caso de catástrofe, las ayudas de emergencia son estimadas no sólo como
urgentes e imprescindibles sino también y sobre todo, como más que posibles
ayudas a los tiranos armados; si, ahora que (algunos) tenemos interné,
lo usamos para solicitar información a los olvidados entre los olvidados; si
recordamos constante y conscientemente que el imperio USA se sostiene por la
fuerza y que esa fuerza es militar en primer lugar pero propagandística en
inmediato segundo término; si reconocemos en nosotros mismos la marca de
la dependencia consciente pero también de la sumisión inconsciente a la
propaganda del Imperio; si, por ende, nos vemos ante la hidra USA como
pajarillos ante la serpiente... pues entonces, quizá, cual indios de NOR,
mantendremos a la serpiente de cascabel enjaulada en su tinaja de
velociraptors, plomo y pólvora.
Septiembre
2005