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Correspondencia

 

La revuelta en Grecia, obra de los jóvenes que vieron asesinado su horizonte

Todavía es una imagen. Una imagen que empieza a pintarse desde el sábado en la noche, cuando por toda Grecia corrió la noticia del asesinato de Alexis Grigoropoulos. Una imagen que sigue tomado forma con el paso del tiempo. La imagen, según se dibuje, puede llegar a captar el fondo, aunque no siempre podamos verlo, pues no tenemos aún la capacidad de capturar lo que hay detrás de los colores superficiales que llegan a nuestros ojos.

Aún es muy pronto para valorar lo que sucedió y sigue pasando en Grecia. Cada quien puede explicarlo desde lo obvio y decir cosas triviales, como que la explosión nació de la crisis económica, de la falta de horizontes en los jóvenes, de la represión, de la impunidad. Y por supuesto de ahí surgió, pero la manera en que todos estos elementos se expresaron en Grecia son únicos. Se trata de un preámbulo, de una anticipación de lo que va a suceder en otros países de Europa.

En La cámara lúcida, Roland Barthes dice que en cada imagen hay un punto donde se concentra, según la interpretación de cada uno, toda la fuerza y la tensión de la imagen, de la foto: el punctum. En la imagen que se pinta desde hace seis días en Grecia hay cuatro momentos punctum que muestran la profundidad invisible de esta rabia pendiente, que de repente estalló.

Primer momento: domingo tarde-noche. Desde Internet y teléfonos celulares se trama un invisible tejido de comunicación entre miles y miles de estudiantes de secundaria en toda Grecia. Nadie se da cuenta. El hecho es que el lunes en la madrugada las secundarias están cerradas. Sin asambleas, sin cualquier centro organizativo, sin la intervención de organización política


alguna, los jóvenes están autorganizados en las calles. Bloquean calles y carreteras, y enfocan toda la rabia que les provoca el asesinato de Alexis contra las sedes policiacas. No queda casi ni una comisaría que no esté bloqueada por los alumnos, lo mismo en ciudades pequeñas, pequeñísimas, que en barrios de Atenas y de Salónica, que no han conocido a lo largo de su existencia manifestación alguna o algo parecido. Y amanece con hijos e hijas fuera de las sedes policiales quemando patrullas o tirando naranjas, piedras, huevos y pinturas a los edificios de las fuerzas del orden. Son jóvenes de 13, 15 o 16 años que enfocan su rabia hacia ese objetivo.

Segundo momento: martes en la noche. Los noticiarios de la televisión ya no saben qué decir primero y qué después. Todos los centros de las ciudades de Grecia son devorados por las llamas. Una información sobresale: en un suburbio de Atenas, donde viven gitanos, 600 de ellos ocuparon el cuartel policial, le prendieron fuego e hirieron con escopetas a dos gendarmes.

Tercer momento: martes en la noche. En 23 cárceles del país todos los presos se niegan a cenar, en apoyo y solidaridad a la revuelta.

Cuarto momento: después de las palabras provocadoras del abogado que defiende al policía asesino, diciendo que Alexis murió a causa de una bala perdida, los estudiantes de secundaria vuelven a cerrar las escuelas. Cercan 25comisarías de Atenas y 20 más del interior. Cortan el tránsito de 20 avenidas. Ocupan 190 secundarias en Grecia. En la mayoría de las universidades no hay clases. En unas 20 ciudades los bancos y las tiendas de lujo son devoradas por el fuego.

Cuatro momentos punctum que muestran la profundidad de la rabia acumulada, que aguardaba su momento, que va más allá del asesinato de Alexis, de las llamas que iluminaron Grecia y que la hicieron visible en los últimos días. Pura rabia. Rabia justa. Muchos equiparan lo sucedido con los hechos de Los Ángeles y París. La comparación no es adecuada. No son los reprimidos de siempre quienes expresaron su rabia prendiendo fuego a los centros de las ciudades. No. Son nuestros hijas e hijos. Son aquellos que vieron en el asesinato de Alexis sus horizontes ultimados. En pleno incendio, al calor de las llamas, también encontró su lugar la rabia de los marginados. El asesinato de Alexis fue la mecha que encendió esa rabia. Y la rabia caminó en las calles de Grecia y lo arrastró todo. La rabia es, además de todo, ciega.

El fuego se extendió en el pasto seco de una clase política absolutamente gris. Antes del estallido, los escándalos por corrupción ocupaban la primera fila del espectáculo político nacional. La oposición era prácticamente inexistente. El color del paisaje era de turbia negritud. Ahora, la izquierda pisa en dos barcos y se tambalea. Algunos grupúsculos, organizaciones de izquierda radical y anarquistas ven la oportunidad de crecer. Los fascistas salen a las calles a defender «la propiedad». Y todos, absolutamente todos, se esfuerzan


por manipular la rabia y conseguir militantes. La imagen se hace turbia, pero quedan los cuatro momentos punctum. En ellos está la esperanza.

Eugenia Apostolou

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2228

Grecia. Mentiras en llamas

La noche del sábado 6 de diciembre de 2008, en Atenas, el agente Epaminondas Korkoneas dispara contra jóvenes airados matando al estudiante Alexandros Grigoropulos de tan sólo 15 años. Los hechos ocurren en el antiguo barrio de Exarchia, bastión histórico de la resistencia popular y del activismo libertario.

En cuestión de horas, unas cuatro mil personas se congregan pacíficamente frente a una comisaría para repudiar lo ocurrido, pero la situación cambia cuando los policías dispersan a los manifestantes con gases lacrimógenos. Los jóvenes se resguardan en la Escuela Politécnica y otros centros escolares lanzando piedras y botellas molotov. La noticia corre de inmediato gracias a los teléfonos celulares y al Internet. El domingo, estudiantes de secundaria y universitarios, invaden las calles de las principales ciudades del país al grito de «¡Estado asesino!».

El lunes, sin asambleas, sin un centro organizativo y sin la intervención de organizaciones políticas, las secundarias amanecen cerradas. Las tres principales calles del centro de Atenas_Panepistimiou, Stadiou y Skoufa_ están en llamas. Se levantan barricadas, arden locales comerciales, bancos, oficinas gubernamentales y automóviles. Ese mismo día, el sindicato de maestros declara tres días de huelga en protesta por la muerte del joven.

El 9, los manifestantes atacan el parlamento. Seiscientos gitanos ocupan el cuartel policial del suburbio en donde habitan, le prenden fuego y hieren con escopetas a dos gendarmes. Mientras tanto, los presos de 23 cárceles se niegan a cenar en solidaridad con la revuelta. La protesta asume ahora los caracteres de una vasta rebelión social que integra a trabajadores, habitantes de zonas suburbanas y emigrantes.

Al cabo de cuatro días, cientos de edificios y comercios han sido quemados o destruidos. La Confederación Griega del Comercio estima que, tan sólo en Atenas, hay pérdidas por más de 260 millones de dólares. Al menos 200 personas se encuentran detenidas y unas 50 heridas. El gobierno no sabe qué hacer, los noticiarios de la televisión no saben qué decir. El partido socialista

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1 Texto escrito por uno de los miembros de la revista «El Libertario», de Caracas.


(Pasok) calla y el comunista (KKE) califica a los rebeldes de «provocadores» atribuyendo toda la culpa al «sistema capitalista»

El lunes 15, los rebeldes ocupan durante algunos minutos la principal cadena televisiva interrumpiendo un discurso del primer ministro, Costas Karamanlis con un anuncio que dice: «Basta de televisión. Tomen las calles». El 16, trabajadores «incontrolables» toman la sede de la Confederación General de Trabajadores de Grecia (GSEE), la principal central sindical del país, con el objetivo de «convertirla en un espacio libre» y «propagar la idea de autoorganización y solidaridad».

Otros manifestantes cuelgan una manta en el Partenón _uno de los mayores monumentos de la Antigüedad y el más visitado de Grecia_ que convoca a una jornada mundial de solidaridad con su lucha. Un texto sin firma, repartido en un barrio de Atenas dice así: «Se acabaron sus noches tranquilas. (…) No tenemos ilusiones. No tenemos esperanzas. Por eso somos peligrosos.»

La rebelión se prolonga durante casi dos semanas más y a principios de año nuevo todavía no ha sido completamente aplacada: el movimiento sigue exigiendo justicia para Alexandros, libertad para los presos y condiciones de vida dignas para todos. En enero, los pequeños campesinos se suman a la rebelión: el colapso de los precios de los productos agrícolas (algodón, trigo, etc.) los está arruinando. Los estudiantes ocupan la Facultad de Bella Artes en la ciudad de Náfplio. Exigen, entre otras cosas, anulación de la ley antiterrorista y de las reformas neoliberales del sistema educativo. El 4 de febrero, artistas ocupan la Escena Lírica Nacional. En el espacio liberado se realizan charlas temáticas y asambleas abiertas.

¿Cómo resumir los rasgos de esta rebelión tan atípica? La represión es sólo su causa inmediata: Alexis no es la primera víctima, aunque sí la más joven. Grecia es un país plagado de contradicciones y cuenta, además, con un movimiento libertario fuerte y combativo. El terreno fértil es obviamente la crisis económica muy dura, incluso antes de la tormenta mundial de octubre y noviembre de 2008. Las reformas neoliberales de los últimos años, aunadas a la rapacidad de la clase política y de los empresarios, han provocado un severo empobrecimiento de la población y una trágica marginación de los jóvenes.

Frente a esto, sobresale la radicalidad de los insurrectos. Destaca su valor y audacia en los enfrentamientos, el uso generalizado de un humor corrosivo y su composición social variada. Al mismo tiempo, los hechos de Grecia nos dicen que, por muy vasta y profunda, una rebelión no puede quedarse en la «digna rabia» y que la recrudescencia de los enfrentamientos puede resultar estéril. La creatividad tiene que reinventar sus propios caminos.

Claudio Albertani


Venezuela: la muerte del "proceso", el peso del caudillo1

El pasado 15 de febrero el presidente venezolano Hugo Chávez logró la apro- bación, mediante un proceso electoral, de una enmienda a la Constitución que permite la re-elección indefinida para todos los funcionarios en cargos públicos de elección popular. Dicho resultado ofrece diferentes lecturas. La más evi-

dente, la permanencia de una aguda polarización alrededor de la figura del primer mandatario, cuyos márgenes porcentuales se han mantenido relativamente estables en los últimos años. Según el Consejo Nal. Electoral (CNE) el 54,85 % de los electores respaldó la propuesta, mientras que el 45,14 % de los electores la rechazó, con una abstención del 29,67 % del padrón electoral. 

Una de las consecuencias más importantes de los resultados _desde una perspectiva que prioriza a los movimientos sociales de base como motores del cambio_, es la consolidación del liderazgo unipersonal de Hugo Chávez, dentro del bolivarianismo venezolano, en detrimento de la propia democracia «participativa y protagónica» enunciada como el eje principal del llamado «socialismo del siglo XXI». Si bien para muchos/as ha sido claro desde su inicio la revitalización de la figura del caudillo _sin la cual no se puede entender la historia del país caribeño_, y la progresiva concentración de poderes en el vértice del gobierno, hay quienes han explicado lo sucedido en Venezuela como la emergencia de colectivos populares y actores diversos quienes, sustentando el liderazgo del presidente Chávez, levantan un muro de contención «contra la derecha y el imperialismo» en la construcción de un proyecto de corte socialista. En esta descripción, algunos intelectuales pro-gubernamentales han llegado a afirmar que el chavismo es, en sintonía conceptual con el altermundismo, un «movimiento de movimientos».

Es cierto que el recambio burocrático ocurrido en Venezuela en 1998 _año del primer triunfo electoral del desconocido teniente coronel que protagonizó un golpe de estado en 1992_ asimiló a buena parte de los activistas y movimientos sociales movilizados tras los hechos del Caracazo, cuya presión logró la ingobernabilidad necesaria para socavar la segunda presidencia de Carlos Andrés Pérez (1989-1993). Esta oxigenación del aparato estatal promovió, desde los escritorios, el impulso a diferentes experiencias subsidiadas con la renta petrolera, exhibidas como la muestra de la presunta transformación ocurrida en el país. El rechazo callejero a las sediciones golpistas del año 2002 fue realizado por actores sociales inéditos: diferentes medios de comunicación de corte comunitario, procesos cogestionarios de producción, organizaciones populares para la lucha por la vivienda, el acceso al agua potable y la energía eléctrica, entre otros. Esta energía movimientista fue diligentemente canalizada por los administradores del Estado, asegurando los votos para el «Comandante» en las sucesivas citas electorales, postergando para un después, que nunca llegó, sus propias exigencias y reivindicaciones.


Siete años después el panorama es sensiblemente diferente. Estas iniciativas, asumiendo casi sin cuestionamientos su rol en la polarización social del país, sufre las consecuencias de un movimiento construido en gran medida por el culto a la personalidad. En el año 2007 su prioridad política fue la aprobación de una reforma a la Constitución del país para imprimirle un sentido socialista, cuyos artículos fueron redactados por una comisión cuyo trabajo de meses fue mantenido en el más estricto secreto. Esta carta normativa, que hipotéticamente dictaba las líneas maestras del socialismo bolivariano, sólo fue conocida por sus seguidores _y por el resto del país_ durante su campaña promocional, y cuyos actos proselitistas fueron eufemís- ticamente llamados «consultas» para promocionar la ilusión que habían sido legitimados por la base. Los resultados de la consulta electoral, en la cual se plasmó el rechazo a dicha reforma constitucional, confirmaban uno de los cuestionamientos realizados por los anarquistas: En Venezuela no hay ni revolución ni conciencia socialista, lo que existe es el chavismo, que no es lo mismo.

La denominada «democracia participativa y protagónica» bolivariana, tal como la promovían sus adalides, sufre otro retroceso con la conformación del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), para lo cual el propio presidente solicitó a sus seguidores que disolvieran sus estructuras, colectivos y sindicatos para ingresar a la nueva formación. Organizaciones históricas, como el Partido Comunista de Venezuela (PCV), debatieron lo que nunca antes: desaparecer por «iniciativa propia». Para las elecciones de alcaldes y gobernaciones de diciembre de 2008, el PSUV lanza las candidaturas «oficiales» del movimiento chavista, y las dos organizaciones de cuadros que resistieron la asimilación, el Partido Patria Para Todos (PPT) y el propio PCV, lanzaron sus propias candidaturas en las regiones en las que tenían incidencia. Este «chavismo disidente», como fue conocido mediáticamente, atrajo más beligerancia del bolivarianismo oficial que los candidatos reaccionarios de la oposición. El propio primer mandatario, como cabeza de campaña en todo el país, no se ahorró adjetivos en contra de quienes desacataron la línea peseuvista e instó, como no lo hizo con los aspirantes del bando contrario, a que fueran «convertidos en polvo cósmico» y «eliminados del mapa político» (sic). Si el triunfo comicial del chavismo disidente avivaba la disminuida discusión ideológica interna dentro del campo bolivariano y legitimaba para sus adentros la existencia de tendencias y matices, la belicosa actitud de Hugo Chávez ejemplificaba la respuesta que obtendrían los que intentaran, así sea tímidamente, brillar con luz propia. Las cartas estaban marcadas: los disidentes apabullados electoralmente y los opositores ganaban 5 de las 22 gobernaciones del país, curiosamente, las de mayor concentración poblacional.

Finalizadas las elecciones regionales, el país creía llegado el tiempo en preocuparse por los elevados índices de inseguridad personal e inflación, o las


consecuencias locales de una crisis económica planetaria. Sin embargo, las prioridades políticas, de nuevo, fueron decretadas desde arriba. El presidente Chávez promueve una enmienda a la constitución que, hasta el 24 de noviembre del 2008, no figuraba dentro de la agenda reivindicativa de ningún componente del universo bolivariano. De nuevo, las organizaciones populares de signo chavista hipotecaron para después sus propias reivindicaciones para incorporarse a las movilizaciones electorales. El triunfo del Sí a la enmienda reimpulsó el liderazgo incontestable del presidente Chávez dentro de sus filas, estableciendo en los hechos que el llamado «proceso bolivariano» es un movimiento de un solo hombre.

Venezuela se enfrenta a un 2009 turbio en materia económica. El propio presupuesto de la nación establece para el petróleo, su principal producto de exportación, un precio promedio por barril de 60 dólares, estimación optimista que desconoce la contracción mundial de hidrocarburos y que, para la fecha de redacción de este artículo, lo tasaba a menos de 40 dólares. Atrás quedan los tiempos en que el presidente Chávez contó con el control político de todas las instituciones de la mano a la mayor bonanza económica del país. Si en esta época dorada fue incapaz de realizar transformaciones estructurales y elevar significativamente, lejos de la mitomanía propagandística, la calidad de vida de la población; el cambio real luce mucho más lejano cuando se ha desinflado la pirotecnia revolucionaria de su propio movimiento, cuando debe compartir espacios de poder local con sus opositores y al verse mermados los ingresos petroleros que le permitían una amplia capacidad de maniobra y el establecimiento de vigorosas redes clientelares dentro y fuera del país. Por otra parte, si todas las afirmaciones sobre la cultura del venezolano son ciertas _su alta motivación por las tareas a corto plazo y su desgano por los esfuerzos sostenidos en el tiempo_, cabría el sostener que toda la energía popular de los primeros años se ha dilapidado y pervertido en el tiempo, y que como lo sugiere la campaña por la enmienda constitucional, cada vez el Estado debe invertir mas dinero en la movilización de sus bases de apoyo.

La anterior crisis económica, visibilizada en el llamado viernes negro de 1983, socavó las bases del pacto de alternancia y gobernabilidad generado en 1958 tras la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez. Si alguna tendencia positiva puede desarrollarse con una nueva recesión es la ruptura del falso consenso social y la política del espectáculo subsidiada bajo la danza de los petrodólares. Esto debería catalizar la capacidad autónoma y beligerante de los oprimidos y oprimidas de cualquier signo en Venezuela, así como la movilización contra todos y cada uno de sus enemigos. Por lo menos, esta es la apuesta de los anarquistas: la potencialización de movimientos de base con solidaridad horizontal, independientes del poder y los partidos, configurando sin atajos una alternativa al enfrentamiento intraburgués _la boliburguesía en


el poder y la añeja burguesía desplazada_ que ha marcado la historia venezolana en la última década. 

Rafael Uzcátegui. Caracas, marzo 2009.

El motín de Caxias, Portugal.

El 23 de marzo de 1996 tuvo lugar un «motín» en la cárcel «Fuerte de Caxias» (Portugal), provocado por los intereses del Estado, con el objetivo de acabar con las diversas luchas que los presos estaban manteniendo. La revuelta traspasó muros y se volvió objeto de debate público; un debate en el que surgieron algunas opiniones que llegaron a cuestionar la propia existencia de la Cárcel y de su papel en la sociedad.

De los 180 detenidos que protagonizaron el suceso, amontonados e indefensos, la gran mayoría sufrió salvajes palizas durante varios días. Esta práctica terrorífica tuvo como consecuencia múltiples fracturas y conmo-ciones cerebrales, quedando un preso tuerto por uno de los muchos tiros con balas de goma disparados por los mercenarios del Estado durante el «motín».

El Estado no cumple ni su propia ley. Es sabido que siempre fue maestro en violar las reglas que él mismo creó, no dudando en practicar cualquier crimen en interés propio por muy horrendo que sea.

En el caso de los «presos entre muros», basta una simple ojeada a la prensa de 1994 a 1996 para verificar la escandalosa violación sistemática de los «derechos de los presos». Huelgas de hambre, huelgas de trabajo, cartas y comunicados contestando y resistiendo ante tan cruel realidad... formaron parte de la cotidianidad de los detenidos en esa época. Es en ese ambiente en el que, por orden de la cúpula estatal, se provocó a los presos, quienes tuvieron una reacción espontánea. Se distribuyeron psicotrópicos fuera de la «dieta» habitual, y el director interino de la Dirección General de Servicios Penitenciarios, en «diálogo» con los presos justamente indignados, demostró su total desprecio por ellos. Esta sería la chispa que encendería la mecha.

¿Cómo es posible que, con total descaro, trece años después, venga el Estado pretendiendo culpar a 25 detenidos de esa época, acusándolos en procedimiento judicial de motín, incendio y daños? Alega el Ministerio público que los presos empezaron a organizarse con luchas a base de huelgas de hambre y de trabajo, dos semanas antes del 23 de marzo. ¡Pretenden de este modo silenciar el contexto de corrupción, impunidad y de graves violaciones de la dignidad humana, así como las luchas de resistencia ocurridas en los dos años anteriores!...

Contra tal «blanqueamiento», individualidades y diversos colectivos han decidido sacar esta publicación, con la intención de recordar los acontecimientos ocurridos entre 1994 y 1996 en casi todas las prisiones


portuguesas, manifestar su repudio ante tan absurdo proceso judicial, desmontando la farsa de la acusación, y denunciar la actuación represiva de los organismos estatales, que tuvieron un papel activo en el aumento del terror vivido en las prisiones de Portugal en los años 90 _y que aun hoy, tristemente, continúa_ con el aterrador y esclarecedor número de muertes, heridos sin el debido tratamiento, cadenas perpetuas encubiertas... etc., manteniendo esta escandalosa situación en un limbo camuflado e invisible.

Gobierno, Procuraduría General de la República (el equivalente a la Fiscalía General del Estado en España, NdT) y la DGSP (Dirección General de Servicios Penitenciarios) fueron y son los responsables de lo que ocurrió y sigue ocurriendo con total silencio e hipocresía en el interior de las prisiones. Lo que salió en los medios de comunicación es sólo la punta del iceberg. De haber un juicio con las reglas del Estado de Derecho, debería ser el Estado quien se sentara en el banquillo de los acusados y nunca quien sufrió esa premeditada, sistemática e inconmensurable violencia. Si la gente pudiera conocer la realidad completa del interior de las prisiones, aunque sólo fuera conocer lo que pasa allí en una hora, con toda seguridad se levantarían en masa para repudiar vehementemente este «nuevo holocausto», como dice el criminólogo disidente Nils Christie.

Recientemente, en Europa, han ocurrido varias luchas y algunas aun continúan: en agosto de 2008, cerca de 550 presos estuvieron en huelga de hambre en las prisiones alemanas reivindicando «mejoras» en el sistema penitenciario; en noviembre la práctica totalidad de la población penitenciaria de Grecia estuvo también en huelga de hambre _acciones informativas y de solidaridad con esta huelga tuvieron repercusión por toda Europa; en Italia, donde, al igual que en Grecia, existe cadena perpetua, casi todos los presos condenados a esta pena máxima llevan a cabo desde el 1 de diciembre del 2008 (retomando una lucha que empezaron en junio de ese mismo año, NdT) una jornada de protesta; varios presos de Córdoba y de otras partes de España iniciaron una huelga en solidaridad con los prisioneros de Italia, reivindicando al mismo tiempo una serie de mejoras en el sistema penal y judicial español; en el verano de 2008, Amadeu Casellas, prisionero en Cataluña (España) estuvo 78 días en huelga de hambre. En Portugal, en Monsanto _uno de los Guantánamos del país_ varios detenidos estuvieron, en octubre, en huelga de hambre protestando contra las torturas de las que son blanco y contra la total impunidad con la que actúan los carceleros de esta prisión.

¡La lucha por la dignidad y por la libertad jamás podrá ser contenida, sea en prisión o en la calle!

¡Solidaridad y absolución para los 25 de Caxias!

Solidaridad con los 25 de Caxias


Crónica desde Guadalupe

Guadalupe conoce desde ya casi cuatro semanas una huelga general contra «las ganancias abusivas». Pero ¿será sólo una huelga contra la carestía de la vida?

El colectivo que lleva la huelga es un conjunto de 49 asociaciones, sindicales, políticas, de consumidores y asociaciones culturales. Presentó un cuaderno de 146 reivindicaciones repartidas en diez capítulos. De ellos uno sólo concierne a la carestía de la vida…

Pero entonces ¿qué pasa con esta huelga?

El colectivo que inició esta huelga se llama «L.K.P» o sea «Lyannaj Kont Pwofitasyon». Se traduce del criollo  por: «Alianza contra el robo y los ganancias abusivas». Es una movilización que no tiene precedentes. El LKP habla de 100.000 personas por las calles (sobre una población de 460.000 habitantes…) Se trata de la mayor movilización de la historia de Guadalupe y… desde hace una semana se une la Martinica; la Reunión desde hace dos días y La Guyana que se está preparando…

Pero ¿qué es esto de la Pwofitasyon? Se puede traducir por «ganancias abusivas», pero en el lenguaje corriente significa «abuso de poder». Y estos abusos son múltiples aquí: En Guadalupe los precios son mucho más altos que en Francia y por ende se sitúan entre los más altos de Europa y del mundo. Para los mismos productos se notan diferencias que superan el 100 % y que el alejamiento (hay que pagar el transporte) no justifica. Según todos los especialistas el coste suplementario no tendría que superar el 10 %. La diferencias de precios se parecen entonces mucho a… robo organizado.

Algunos ejemplos denunciados por el LKP:

El precio que pagan los guadalupenses por la gasolina es uno de los más caros del mundo y la crisis del petróleo no lo explica en absoluto. Hasta el Secretario de Estado Sr. Jergo habla de una eventual querella contra La Sociedad de refinamiento cuyo accionario mayoritario es TOTAL y que tiene el monopolio de la distribución…

En cuanto a los precios de la gran distribución una de las pistas sería el definir una «cesta de la compra» constituida por unos 100 productos sobre los cuales no podrían grabar más de 10 % que en la metrópoli. Los gigantes de la distribución están en una situación de casi monopolio y sus «competidores» son grupos «amigos» (primos, etc…) estando dicho circuito en manos de una etno-clase compacta y reducida.

Otro detalle interesante: los bancos (los mismos que en Francia) en cuanto se enteraron de las reivindicaciones que les tocaban y antes de que dicha cuestión fuera negociada, decidieron ¡bajar sus tarifas!


¿Las otras reivindicaciones? Pues tocan TODOS los aspectos de la sociedad ¡Todos!

Los nueve otros capítulos: educación, formación profesional, libertades sindicales, servicios públicos, infraestructuras, cultura y por fin «pwofitasyon» (se trata de reclamar medidas para controlar de ahora en adelante los precios). Llamo a esto, un movimiento social. Es un auténtico Cuaderno de Quejas que recorre todos los terrenos de la sociedad.

Pero entonces ¿por qué no se habla más que de estos jodidos 200 euros para los salarios bajos que pide el LKP?

«…¿Los guadalupeños están asfixiados y se mueren de hambre entonces?»

¡En absoluto!

Esta es la cuestión que me hizo escribir este correo electrónico. Me llamó hoy un amigo de Francia y me preguntó si aguantábamos. Al principio le contesté que sí, que la movilización seguía a pesar de su duración, pero él me cortó: «No, quería decir… ¿Podéis llenar la nevera?»

Guadalupe está en huelga general desde hace cuatro semanas y los hipermer-mercados están cerrados. En cambio los pequeños comercios de proximidad están abiertos pero los estantes están cada vez más vacíos.

PERO Guadalupe se organiza: La UPG (Union des Producteurs Guadeloupéens) así como los pescadores, forman parte del LKP. Los pescadores siguen pescando y vendiendo su pescado; los ganaderos siguen criando el ganado y venden su carne. Los cultivadores siguen trabajando en sus explotaciones y nos venden sus productos. Nunca se llenaron tanto nuestras neveras…

Los supermercados están cerrados pero los mercados están abiertos y más aún: se organizan mercados populares delante de los piquetes de huelgas y un poco por todas partes. Los productores venden sus productos al precio que suelen vender a los supermercados. No pierden sus cosechas ni sus ingresos y el monedero del consumidor lo aprecia muchísimo ya que los beneficios desorbitados de la gran distribución ya no están…

Comemos a gusto y _dato interesante_ ¡¡nunca hemos consumido tanto los productos locales!! Ya no tengo puré en bolsas ni pastas industriales ¿y qué? Tengo los tubérculos, hortalizas, carne, pescado, fruta fresca, fruta seca, mariscos… Y me cuesta más barato que de costumbre. De hecho, creo que nunca había comido de manera tan equilibrada en mi vida…

¿Xenofobia, racismo?

El eslogan repetido por los manifestantes desde el 20 de enero: «la Gwadloup sé tan-nou, la Gwadloup sépa ta yo? yo péké fè sa yo vlé, adan péyi an-nou» (Guadalupe nos pertenece, Guadalupe no les pertenece a ellos. No les


dejemos hacer lo que quieren en nuestro país). La cuestión que preocupa a algunos: ¿Pero quiénes serán «nosotros» y quiénes serán «ellos»?

¿Nosotros, los negros? / ¿Ellos, los blancos? Y ¿cuáles de ellos, los blancos en general o los «Békés», descendientes de los dueños de esclavos y que han podido conservar su dominación económica gracias a las herencias de la época esclavista hasta hoy (y sin diluirse en el resto de la población ya que el béké a menudo se cuida de «conservar la raza)?

No lo creo, no se trata de esto, ni para mí ni para quien vive este movimiento desde dentro, ni para toda la gente que me rodea. ¿Entonces quién?

Ellos, ¡claro son los aprovechados, los responsables de la «pwofitasyon» con la complicidad del Estado!

En cuanto a «nosotros» es como una promesa de algo muy nuevo que quizás supere las barreras de raza. La primera persona que me llamó para decirme de venir a un mitin fue una guadalupense… ¡Blanca!

No estamos listos para cambiar bajo el pretexto de «raza» a una pwofitsyon blanca contra una pwofitasyon negra. Este nosotros es moral más bien que racial. Esto no significa que no haya problemas de racismo en Guadalupe: cuanto más subes en la pirámide social más claras son las pieles. El peso de una historia esclavista y colonial es palpable…

En cuanto a la cuestión de la independencia o de la autonomía, no está en el orden del día. No es el objetivo del movimiento.

Guadalupe acaba de conocer sus 27 días más tranquilos desde el punto de vista de la violencia doméstica. Jamás hubo tan pocas agresiones o accidentes de coche (no hay gasolina, la gente va a 70 Km/hora). Los guadalupenses están orgullosos de su movimiento. Pero esta mañana ha empezado la represión que se enfrenta a un movimiento pacífico desde hace 27 días (…)

¡Kimbé rèd pa moli!

Sadi SAINTON. Universidad Antillas-Guyana, Guadalupe. Febrero de 2009.

 

 

 

 

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