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MANIFIESTO BRUJAS
(11/07/02 - 21/11/02)
Existe una palabra para la guerra, existe una palabra
para la destrucción, existe una palabra para la rebeldía;
existe un nombre para el arte, bonito y seductor, no se niega, pero que
no significa más que eso, independiente de todas las cochinadas y
todas las artimañas que se puedan adjudicar a esta maliciosa palabra.
Pero en lo que se ha fallado rotundamente, de manera casi inmoral y con
sin dejo de lujuria, es en la palabra que se dice libre, en la palabra que
se inventa libre, que muere en los labios libres, y que se pudre libre, sin
la interrupción de estas morfosintácticas definiciones. Se
ha fallado, hoy y siempre, en la acepción acertada de lo que significa
libre; más allá de lo que cualquier doctrina política,
moral o eclesiástica se atreva a pronunciar, la libertad misma no
es libre de reconocerse como tal, sino que se ha acostumbrado a ser manoseada
y sobajeada por cuanta ortodoxia, institucional o individual, lo ha querido.
Hoy pretendemos poner de manifiesto la palabra misma, que ella misma
se exprese, sin censuras ni cortes, al natural, sin ninguna clase de eufemismos
ni represiones, que se libere y que se enseñe a sí misma y
a todos los que quieran gozar de su sexualidad abierta, que el arte, en la
menos cochina de sus acepciones, ha nacido para ser libre, lejos de la corrupción
de una cultura destinada a la acumulación del capital.
Ha de manifestarse así, arte libre, fuera de la elite, fuera del
poder, arte sin pudor, sin virginidad, 0% colesterol y grasas saturadas.
Arte por el morbo mismo de que sea arte. Y esto es brujas, arte libre para
fornicar sobre los bancos de las plazas y los edificios que miran al cielo.
Arte por el placer, y no por el placer de restringirlo.
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