|
Por qué no quiero cooperar con la
Teletón
Porque no estoy de acuerdo - y creo que nadie
está de acuerdo- con el enriquecimiento salvaje de unos pocos a
costa de engaños y artimañas. La Teletón es
sólo un medio que utilizan los poderosos para volverse más
poderosos, haciéndonos creer que estamos siendo solidarios y
ayudando al prójimo cuando en realidad le estamos entregando
directamente nuestro dinero a quienes manejan, sustentan y se
benefician con esta farsa. Los días destinados a la
recaudación de capital dirigida a la Teletón son
días en que personas de todo el país ayudan a los bancos a
enriquecerse, ayudan a las empresas a enriquecerse, ayudan a la
farándula a enriquecerse, no está realmente entregando su
dinero a una causa noble, sino agravando más la situación.
De partida, estamos obligados a cooperar, no hay manera de evitarlo.
Las empresas que nos venden productos cualquiera (desde el confort a la
cerveza) nos están obligando a participar en su juego,
negándonos la posibilidad de discernir qué debe hacerse
con nuestro dinero. Al comprar un producto que publicita su
cooperación para con la Teletón, están obteniendo
beneficios directos de su "solidaria" gestión, anunciando y
haciendo brutal propaganda de su participación en este evento,
proclamando que el capital que ingresa en los bancos aquellos
días proviene del esfuerzo y la solidaridad de miles de chilenos
que se sienten generosos, sin darse cuenta de que gran parte del dinero
que dan (la mayoría, en este caso) va destinado directamente a
las empresas y al banco mismo, o sea, participando ingenuamente en el
juego que crearon para nosotros.
No existe solidaridad en la Teletón, no estamos siendo
beneficiarios de la gente con problemas, sino que estamos agravando su
situación, al apoyar y mantener el desarrollo y avance de una
farsa sostenida con nuestros ingresos y que no permite y nunca va a
permitir que esa gente y que toda la gente tenga derecho a tener una
vida sana sin tener que participar en el desarrollo del lucro y el poder
que gracias a nuestra ingenuidad les estamos ayudando a ostentar. O
sea, estamos sosteniendo sus maletas llenas de billetes con nuestras
manos, confiando y sintiéndonos seguros de que esas manos
gigantes y seguras lo llevan por el buen camino de la generosidad y el
amor, cuando en realidad lo conducen a sus aposentos privados, para
seguir acumulándose en sus cajas fuertes.
Es preciso entender que la Teletón es un espectáculo muy
bien montado, en el cual nos están constantemente
engañando y en el que empresarios, banqueros y gentes del
espectáculo aprovechan de garantizar su poderío
económico mediante el montaje grosero de una publicidad morbosa,
donde se aprecian claramente rosotros de personas que cualquiera
podría asegurar que no poseen dificultades de ingresos, y que
literalmente nos insta a que traspasemos nuestro capital a sus
bolsillos, que, según ellos dicen, se mantienen vacíos.
Lo más desagradable de este asunto es que esta gente se
está atreviendo a mostrar su rostro, se está atreviendo a
dar la cara y a explicitarnos mientras nos miran los ojos que nos
están robando, nos están haciendo cómplices de su
codicia y haciéndonos partícipes de un juego en el cual
los beneficiados son beneficiados por nuestra total y absoluta culpa,
porque somos capaces de entregarles nuestro dinero sin pensarlo dos
veces, porque nos quedamos con lo primero que nos dicen, accediendo a
condicionar nuestra salud y nuestro bienestar, accediendo a
enriquecerlos y a empobrecernos. Esto es, estamos alimentando a una
multitud de ladrones que sostienen el poder que nosotros mismos les
estamos entregando.
La Teletón no es tuya, como anuncian los grotescos carteles con
que nos bombardean desde todos lados; la Teletón no es tuya, es
de ellos, es su negocio. Piensa cuánto se va a enriquecer el
Banco de Chile este 29 y 30 de Noviembre, piensa cuánta gente,
cuánta cantidad de gente va a acudir a las sedes del Banco
directamente a regalar su dinero, cuánta gente va a ser
engañada con la ilusión de la cooperación
solidaria, mientras que el verdadero problema es que nos hemos
acostumbrado a la idea de que tenemos que rebajarnos y dejarnos hurtar,
nos acostumbramos cada año que pasa a entregar más dinero,
a llenar más sus bolsillos. La Teletón sólo
nos pide 10 mil millones de pesos, de los cuales nosotros entregamos
por lo menos el doble.
Piensa que cada vez que compras un producto marcado con el
símbolo de la Teletón estás ayudando a que menos
gente tenga la posibilidad de vivir una vida sana, a que menos gente
tenga la posibilidad de vivir totalmente sano, porque mientras nuestros
ingresos sean la base de su riqueza, mientras las empresas de la salud
se vuelvan millonarias a cada instante que necesitemos gozar de nuestro
bienestar, cobrándonos por un derecho que estúpidamente
hemos cedido y olvidado, nunca van a dejar de robrarnos. No cedas
ciegamente tu derecho de estar sano a quienes sólo intentan
utilizarte, no les creas cuando te dicen que nuestro esfuerzo va
destinado a una causa noble. No apoyes a la Teletón, pues
sólamente estás cavando tu propia tumba, sólamente
estás entregándoles el cuchillo con el que te
apuñalan.
Detente un instante y piensa realmente si el poder que les entregamos
es necesario, si la continuidad de esta farsa es necesaria. Piensa si
tú y tus hijos se merecen este ultraje premeditado, piensa si es
realmente lógico y razonable el estar continuamente
dejándote robar para poder vivir. Piensa si relamente debes pagar
por tu derecho de estar sano.
Regaláte la posibilidad de aspirar a algo mejor, no creas
ciegamente que las razones que ellos nos dan para robarnos son el
único medio para continuar viviendo, date cuenta que sólo
a costa nuestra se mantiene este fraude. No les des el poder para
cobrarte por tu derecho a tu bienestar.
NO
LE ENTREGUES TU DINERO A LA FARÁNDULA
LA
TELETÓN SON SÓLO 27 HORAS DE "ENTRETENCIÓN"
LA
TELETÓN NO ES TUYA, ES $UYA.
|