¡Paremos la Y Vasca ya!

Una exclamación que sentimos tan cercana la gritan también en el portal vasco sobre finanzas y el mundo de los negocios gananzia.com.

Advertíamos hace un par de meses en este blog de la posibilidad de que la crisis paralice la conexión de la Y Vasca con el resto del mundo. Pues bien. El riesgo parece cada día más que real y los lobbies del ladrillo, apoyados por políticos y periódicos, se han puesto manos a la obra para impedir que así sea. Mi opinión: como es evidente que la Y Vasca no va a tener salida al exterior, lo más eficiente es paralizarla lo antes posible.

Mejor ahora que falta más de la mitad del trayecto que dentro de un año. Un tren de cercanías de alta velocidad sería un lujo inasumible, además de innecesario. Lo dice alguien que coge con cierta frecuencia el autobús para ir de Bilbao a Vitoria o Donosti. ¿Tendría sentido ir en tren más rápido pero pagando el doble o el triple? La idea no me convence.

Que el tren de alta velocidad no va a llegar a Madrid es para mí indudable. Ya pueden protestar todo lo que quieran esos políticos de coche oficial o los editorialistas de El Correo y el Diario Vasco. El problema es de fuerza mayor: no hay dinero ni para lo imprescindible, con lo que resulta absurdo gastárselo en un tren.

La única excusa que había hasta ahora, que ETA estaba asesinando para paralizar el proyecto, ya no sirve. Ni la banda mata ni ya es necesario hacer demostraciones de la fuerza estatal. El único razonamiento que todavía tiene algún sentido es que las obras están ya a medias.

Así es, pero solo en la parte vasca. Entre Burgos y Vitoria, las vías todavía no están ni en los planos, con lo que creo que ni el más iluso se cree que esta obra se va a ejecutar de aquí a 2016. ¿Y tiene sentido una Y Vasca sin conexión exterior? A mi juicio, ninguno. Por lo tanto, paremos ya su construcción y dejémosla tal cual para cuando vuelva a haber fondos.

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