A nadie le amarga un dulce

Yolanda Barcina también  tiene sus momentos de duda. Así lo confesó en una entrevista concedida a las pocas horas de recibir los tartazos en Toulouse. Tras abandonar la sala con la cara embadurnada de merengue y la sempiterna sonrisa borrada y desdibujada, y según intentaba librarse del pringue  dudó por un momento si salir o no. Al final decidió plantarle cara a al situación y a los 20 minutos ya estaba ante el micrófono sonriente diciendo que nunca habría imaginado un comienzo de presidencia tan dulce.

A esta ingeniosa  declaración siguieron otras más peregrinas y contradictorias. Primero manifestó que gracias a que la tarta tenía merengue pudo amortiguar el golpe. Después dijo que el merengue francés es más duro que el español. En ambas dos se intenta claramente criminalizar a las personas que no hicieron nada más que endulzarle el día y afear su imagen de política.   Si en aquel momento de duda la decisión hubiera sido no salir y suspender el Comité de Trabajo del Pirineo podría alegar que se le había dañado de alguna manera.

Pero creemos inverosímil acusar a los tres “tartalaris” de algo que no sea haber sumido en el más profundo de los regocijos a gran parte de la ciudadanía navarra. De hecho, unos comparten sus tartas, pero otras y otros se quedan con todo el pastel.  Quitan las prestaciones sociales de las familias más necesitadas mientras se suben los sueldos.  Roban constantemente nuestro tiempo en larga listas de espera para ver al especialista u operarnos de dolencias urgentes mientras nos prometen ahorrar tiempo en viajes futuros en TAV que costarán alrededor de 4.000.0000.000 de euros. Y para colmo, nos llevan la nata y el merengue a la Audiencia Nacional.

La verdad es que no hay tarta para tanta cara. ¡Vivan la nata y el merengue! ¡Más merengue y menos hormigón! ¡Tartalaris aurrera!

Jaione Irisarri Goienetxe
Garai batean Itoiz-ekin solidaria taldean ibilitakoa

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