Comunicado de la Asamblea Extremeña Contra el AVE a propósito de la suspensión de las obras por parte del Gobierno de Portugal

Para todas aquellas personas y colectivos que venimos denunciando desde tiempo atrás la aberración ecológica, social y económica que supone la construcción de la línea de AVE Madrid-Lisboa hoy es un día significativo, que nos impulsa a renovar esperanzas y redoblar esfuerzos en la lucha contra una de las infraestructuras con mayor impacto sobre el territorio extremeño. Hace ya tiempo que venimos repitiendo una serie de argumentos que justifican nuestro rechazo frontal al proyecto: su elevado coste económico; el insuficiente retorno social de la inversión debido a la escasa demanda potencial; la agresión irreversible e irreparable hacia el medio natural; la destrucción del patrimonio cultural y arqueológico de nuestra región y por último el rechazo a presentar el AVE como transporte energéticamente sostenible.

Además, la Asamblea Extremeña Contra el AVE añadía a dicho argumentario

(Objetivamente veraz pero repetidamente silenciado) su visión anticapitalista y antidesarrollista, es decir, su rechazo frontal a este modelo social y económico en el que la movilidad de personas y mercancías es condición sine qua non para la pervivencia de un sistema que lo hace gracias al in crescendo de su capacidad depredadora.

Si en repetidas ocasiones hemos denunciado la sutil censura que encuentran las voces opositoras al proyecto en los medios de formación de masas tanto regionales como estatales, hoy nos hemos sorprendido al leer en las páginas de algunos rotativos a propósito de la suspensión de las obras en Portugal las primeras declaraciones de técnicos y académicos que cuestionan (con algunos argumentos comunes a nosotras) el proyecto en su conjunto.

De una manera casi inmediata y tras muchos años de opacidad informativa han comenzado a aparecer datos nunca antes aireados sobre el AVE como por ejemplo los referidos al volumen de clientes potenciales del corredor que según Mora Aliseda serían en torno a 40.000 personas, cifras con las que según él no se conseguiría amortizar el coste de construcción ni en un millón de años y ni tan siquiera serviría para conseguir pagar su mantenimiento, por cierto estimado en 100.000 euros anules por kilómetro.

Durante la jornada del veintisiete de junio también nos enterábamos que la línea directa Toledo-Cuenca-Albacete se suspendía por transportar alrededor de quince pasajeros al día con un déficit económico de 18.000 euros diarios, sin contar de nuevo el coste anual de mantenimiento. Debemos recordar que la línea Madrid-Sevilla es deficitaria y que la baja rentabilidad de los servicios fue una de las principales excusas esgrimidas hace décadas para cerrar tramos como el que unía Plasencia con Salamanca y Bilbao.

Si la UE recomienda un flujo mínimo de nueve millones de personas transportadas anualmente para rentabilizar un proyecto de Alta Velocidad, mucho nos tememos (o nos alegramos) que un AVE Madrid-Lisboa tendría un flujo infinitamente inferior a dicha carga, haciendo económica y energéticamente inviable la línea.

Ante una situación social tan grave como la que vivimos, con tantas prioridades que atender, tantas necesidades por cubrir y tanto daño hacia el medio natural que reparar, nos sigue dejando atónitas la frescura con que políticos y agentes económicos siguen mostrando en público la irredenta osadía de querer culminar unas obras faraónicas potencialmente inservibles y cuyo éxito final depende de una decisión ajena al propio estado que la construye.

Llevamos décadas acusando el desmantelamiento progresivo de la línea ferroviaria ordinaria, de una apuesta clara por el desarrollo de corredores automovilísticos para mayor gloria del lobby petrolífero y tras ello ha irrumpido un proyecto surrealista, cuasi místico para sus promotores, que provocaría risa si no fuese por el daño irreparable que está haciendo al entorno, al gasto de dinero público, al patrimonio histórico y que por encima de todo no cubre de ninguna manera las necesidades del 90% de la población extremeña cuyos desplazamientos diarios suceden en un ámbito interprovincial.

Es difícil no dejarse llevar por la fantasía y recrear la mente pensando en utilidades alternativas para la plataforma viaria ya construida de un corredor que quizás no se llegue a inaugurar: ¿Reconvertirán la gran recta abierta en un carril bici interprovincial? ¿Se utilizará para grandes maratones y eventos deportivos? ¿Será reconvertida en carretera exclusiva para bomberos y ambulancias? ¿Se plantarán árboles frutales a lo ancho de la plataforma y se transformará el trayecto en una senda para paseantes, excursionistas y peregrinos? ¿Será un nuevo corredor para los ganaderos trashumantes?

 Lo que está claro es que de suspenderse las obras, sus cicatrices serán un símbolo en el que las futuras generaciones verán reflejada la prepotencia política y económica de los tiempos actuales.

Todos los análisis económicos nos indican que cualquiera de las propuestas anteriores se podría llevar a cabo con los 4.000 millones de euros que cuesta el proyecto de AVE y no dudamos de que quedaría dinero suficiente para renovar y restituir las líneas regionales e interregionales que han sido sucesivamente desmanteladas y todavía sobrarían fondos para regalar una bicicleta a cada extremeño y extremeña.

Esta asamblea junto a los colectivos y sindicatos que engloban CECA- Coordinadora extremeña contra el AVE-acaba de publicar un dossier donde se argumenta paso a paso, de forma sosegada pero inteligible, veraz y contundente el porqué de nuestro rechazo al AVE Madrid-Lisboa. Dicho documento pretende ser una herramienta que contradiga con argumentos e ideas toda la propaganda que hay en torno a las bondades de la alta velocidad.

Estamos convencidas de que con el transcurrir de los acontecimientos nuestros argumentos cobrarán mayor vigencia y serán como mínimo tenidos en cuenta por los mismos que hasta hoy los menospreciaban o ignoraban. Para los que apoyan el proyecto desde sus poltronas económicas y políticas sólo esperamos que el tiempo del engaño y el lucro a costa de administrar nuestra vida esté llegando a su fin.

Nos entristece saber que no será un rechazo social mayoritario lo que consiga parar esta obra, pero sabemos que cuando la publicidad y el cacareo mediático ya no sirvan para vender el tren, aquellas personas y colectivos sociales que formamos la oposición al proyecto seremos tenidos más en cuenta por nuestro trabajo honesto, la razón de nuestros argumentos y la fuerza potencial de una lucha que se lleva a cabo al margen de intereses económicos, políticos o individuales.

A todas y todos los extremeños y extremeñas os pedimos reflexión y os ofrecemos los frutos del trabajo que venimos realizando para tener información no mediatizada por los intereses de quienes realmente ganan con la obra (políticos y grandes constructoras) y por supuesto les hacemos un llamamiento a la lucha desde la autoorganización.

¡Con un poco de ayuda este tren va a descarrilar!

Asamblea Extremeña Contra el Ave

http://acavex.nuevaradio.org/

29 de Junio 2011

Descragar el dossier contra el AVE Madrid-Lisboa

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