'Y' vasca: una llamada a la reflexión

Noticias de Gipuzkoa. Tribuna Abierta por Mikel Alvarez Forcada

Ante la decisión del Gobierno francés de paralizar el proyecto de construir la nueva línea de Alta Velocidad desde el Sur de las Landas hasta la frontera del Bidasoa, es preciso que el Gobierno Vasco ponga freno a su huida hacia delante con la Y vasca", instándole a reflexionar y a no perder esta nueva oportunidad para darle racionalidad al conflicto del TAV.

En efecto, se acaba de conocer que el Gobierno francés ha ordenado la suspensión de todas las acciones encaminadas a la construcción de una nueva línea de Alta Velocidad desde el Norte de Baiona (cerca de la localidad landesa de Labenne) hasta Behobia, a la vez que el gobierno se compromete a mejorar la red ferroviaria actual desde Baiona hasta Hendaia, buscando minimizar los costes económicos, sociales y ecológicos y tomando en cuenta los interés de la población local. Aunque las situaciones del ferrocarril en Hegoalde e Iparralde son distintas, el ejemplo a seguir es claro: es con un severo replanteamiento como el Gobierno Vasco y el Ministerio de Fomento habrían de responder a los múltiples interrogantes (ambientales, económicos, técnicos, financieros, políticos) y al profundo desacuerdo existente en la sociedad acerca de este macroproyecto tan contestado a ambos lados del Bidasoa.

Esta decisión arroja además nuevas sombras e interrogantes sobre la Y vasca, habida cuenta de que:

1) La Y vasca se queda sin conexión en Alta Velocidad con Europa. En efecto, una vez que el TAV seguirá atravesando Iparralde por el trazado convencional, se confirma la impresión de que la Y vasca de Alta Velocidad no va a ninguna parte.

2) En segundo lugar, debe resaltarse que la decisión del Gobierno francés viene respaldada por el hecho de que el TAV no resuelve el problema del transporte de mercancías. El último informe de la Comisión Europea (Informe Davignon ) ha sido demoledor a este respecto, al mostrarse extremadamente crítico sobre la disparidad de criterios de los gobiernos español y francés sobre el transporte de mercancías por la nueva red de alta velocidad entre Vitoria-Dax y lanzar la advertencia muy clara de que, tal y como está diseñado el proyecto de la Y vasca, "se apunta cada vez más hacía una infraestructura dedicada principalmente al transporte interregional de viajeros, con poco espacio para el transporte internacional de mercancías". Ello ha puesto en evidencia que esta infraestructura no sirve al principal objetivo aducido por el Gobierno Vasco y el Consejo Regional de Aquitania, quedando seriamente en entredicho la viabilidad de la puesta en marcha de la "Autopista Ferroviaria" para el transporte de camiones enteros sobre trenes a través de la Y vasca, que según la versión oficial iba a descongestionar milagrosamente las carreteras.

Tampoco debería olvidarse que antes de producirse esta decisión del Gobierno galo, un estudio pericial suizo llevado a cabo sobre el proyecto del TAV Burdeos-Irun ha desmentido las infladas previsiones del tráfico de mercancías y las bajas estimaciones oficiales sobre la capacidad de la red ferroviaria existente; al tiempo que los informes del Tribunal de Cuentas francés han revelado un fuerte descenso de la tasa de rentabilidad socio-económica de los proyectos de Alta Velocidad, abogando por mejorar las redes ferroviarias convencionales sin construir nuevas infraestructuras de Alta Velocidad.

Todo ello ha ocasionado una profunda deslegitimación del proyecto del TAV y el desacuerdo se ha disparado cuando se han planteado crudamente los problemas de financiación y el Gobierno francés ha exigido adicionalmente a las instituciones municipales adelantar dinero para sufragar el enorme gasto económico de este macroproyecto carente de rentabilidad al tiempo que son particularmente graves los impactos y la degradación ambiental que va a producir en las localidades afectadas.

En consecuencia, el nuevo trazado de Alta Velocidad que el Estado francés trataba de imponer ha despertado un amplio rechazo en Lapurdi y nunca antes la movilización había alcanzado semejante amplitud, con la celebración de reuniones de más de 160 personas en Urruña, 80 en Azkaine, 150 en Arbona, 250 en St Martin de Seignanx y más de 1.000 personas en Hiriburu. De esta forma, el relanzamiento del proyecto por parte del Gobierno francés a partir del año 2006 ha despertado una creciente movilización en su contra, tal y como también sucedió anteriormente en 1992 cuando el primer estudio previo promovido por el Gobierno Vasco y el Consejo Regional de Aquitania para construir una nueva línea de Alta Velocidad de conexión de la Y vasca con la red francesa del TAV en las cercanías de Dax suscitó el rechazo frontal y casi unánime de los grupos políticos, movimientos sociales y los propios empresarios de Lapurdi.

Es preciso, pues, reiterar que existen sobrados motivos para cuestionar la Y vasca y no perder esta oportunidad para darle racionalidad al conflicto del TAV. Respecto a lo cual, me parece que las alusiones a las amenazas de ETA están en este caso claramente fuera de lugar y solo sirven de coartada perfecta para torpedear la reflexión y mantener a la opinión pública en la ignorancia sobre las verdaderas razones que han llevado al Gobierno francés a tomar esta decisión. Una decisión que, ciertamente, contrasta con la actitud del Gobierno Vasco y del Ministerio de Fomento, empecinados en seguir adelante con la construcción del TAV a cualquier precio y pasando por encima de cualquier otra consideración de tipo económico, social y ambiental.

Miembro de AHT Gelditu! Elkarlana

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