¿ETA verde?

cronicalocal.info

Una grave crisis ecológica pudo estar en la raíz profunda de las guerras carlistas, sobre todo si como ahora empezamos a entender con meridiana claridad, economía y ecología van siempre parejas.

En todo caso, el conflicto ecológico vasco amenaza con ser manipulado una vez más por “el enlace copulativo vasco” que se opone con violencia criminal a la “y griega vasca”.

Krutzwig teorizó sobre la conveniencia de convertir al pueblo vasco al cristianismo ortodoxo griego, para diferenciar religiosamente a las poblaciones propias y exóticas en el territorio de la Vasconia de sus ensoñaciones, que poco a poco ha ido derivando hacia una Euskadi de pesadilla para los ciudadanos vascos.

La última genialidad de los activistas del “enlace copulativo vasco” ha sido etiquetar el asesinato de Ignacio Uría, cuya empresa participaba en la construcción del TAV (Tren de Alta Velocidad) como de acto de defensa de la naturaleza y el medio ambiente, pese a que es una evidencia, que han caldeado un poco más el ambiente en Azpeitia, y de paso en la “galaxia verde”.

No sería la primera vez que supuestos activistas del ecologismo escogerían el callejón sin salida de la violencia para cumplir sus designios, sin embargo el movimiento verde europeo, y también el que se congrega en torno a la Declaración Verde de Hondarribia está, afortunadamente, vacunado, gracias a su profesión de fe firmemente anclada en el pacifismo.

Como nos ha recordado la condena de Greenpeace, a la que se ha sumado Ekologistak Martxan (Ekologistas en Marcha, federado a Ecologistas en Acción) y como los verdes vascos (Berdeak) han manifestado “no hay camino para la paz, la paz es el camino”. Se trata además de un camino que no tiene marcha atrás, puede que algún día los asesinos de ayer lo entiendan, probablemente, aunque ya será tarde para Ignacio Uría y su familia.

Como ecologistas reclamamos nuestro derecho a estar en contra de las obras faraónicas, y de las infraestructuras que no justifican el gasto público que comprometen, (y para muestra un botón : basta con pensar que a pesar de la bajada continuada del petróleo en las últimas semanas, las autopistas siguen estando prácticamente vacías).

Los Verdes reclamamos nuestro derecho a oponernos activamente a esas infraestructuras, que priman la alta velocidad sobre las conexiones regionales, y reclamamos nuestro derecho a equivocarnos en su caso, los ciudadanos decidirán, o así debe ser en una democracia. Pero lo que no tenemos porque tolerar es la manipulación de nuestros ideales políticos y del movimiento verde y del ecologismo político en nuestro país por parte de nadie, y eso incluye evidentemente al “enlace copulativo vasco” y a sus portavoces.

Cualquiera puede ser ecologista, y entre los verdes la diversidad es la nota característica, pero el pacifismo que es consustancial al movimiento verde no es universal hasta el momento, nada nos gustaría más. El “enlace copulativo vasco” no es verde, a lo sumo eco-fascista.

Juan Costa
Verdes del Mediterráneo