[Charla día 30] Crisis medioambiental más pobreza extrema: crónica de un colapso anunciado

chARLA bahDesde el colectivo BAH (Bajo el Asfalto está la Huerta) de Valladolid, Pedrolo nos ha relatado la crónica de una crisis energética anunciada ya en 1970, cuando en Los límites del crecimiento (informe al Club de Roma) se advertía sobre un colapso mundial a menos que se redujera la producción antes de 2020.

Igualmente a principios del s. XX, Hubbert predijo que el “techo del petróleo” (producción máxima de los pozos) se alcanzaría en torno a los ’70 para USA, y siguiendo su modelo, existen motivos para afirmar que ya se ha alcanzado el techo de producción mundial del petróleo.

Se desconoce exactamente cuánto petróleo queda todavía enterrado, ya que los países productores declaran más o menos reservas según les conviene: los países de la OPEP –Oriente Medio junto a Ecuador y Venezuela- tienen una política interna de asignar un porcentaje de producción a cada país en base a las reservas; entre 1988 y 1990 todos los países de la OPEP declararon poseer más reservas, que no fueron contrastadas con estudios geológicos. Sin embargo, diversas fuentes (www.bp.com) estiman que las reservas probadas de petróleo están descendiendo desde 2006. Esto significa que se está consumiendo más petróleo del que se descubre nuevo. Además, se está estancando la producción en casi el mundo (salvo en la antigua Unión Soviética), lo cual se traduce en una diferencia creciente entre la demanda de petróleo mundial y la extracción, lo que origina un aumento continuo de los precios. No hay que esperar al agotamiento total del petróleo para que se desate la crisis energética: ésta se inicia mucho antes, cuando el petróleo comienza a escasear.

No sólo el petróleo tiene un horizonte de agotamiento total cercano (hacia 2042), también el gas natural tiene su final hacia 2062. El carbón tiene un horizonte más lejano, hacia 2235, y el uranio hacia 2100. Estos cálculos suponen que se mantuviera el ritmo actual de consumo (ver www.bp.com). Sin embargo, el consumo sigue aumentando y la inminente escasez del gas natural y el petróleo, amenaza con un incremento del consumo de carbón y uranio. En cuanto a las renovables, Pedro comenta que han sido marginadas y la escasa investigación y desarrollo las ha convertido en insuficientes para responder al actual consumo.

La escasez del petróleo tiene consecuencias directas sobre numerosas actividades cotidianas: entra en la agricultura a principios del s. XX con el motor de explosión. Desde entonces, el crecimiento económico y el aumento poblacional, de 1300 millones a 6600 millones de personas, han generado un aumento exponencial del consumo energético para la producción de calorías alimentarias. La crisis energética conlleva una crisis alimentaria.

El “petróleo” del Imperio Romano fueron las personas esclavizadas, y el Imperio se derrumbó cuando no pudo mantener su control. En el futuro escenario, se prevé la caída del presente Imperio, pudiéndose desencadenar guerras por el control de los recursos, que además reduzcan la población y la producción. Pedro apuntaba a un posible conflicto mundial que se origine en Israel e Irán. Apunta la posibilidad del “ecofascismo”, o un sector triunfal y mínimo de la población, que no renuncie al continuo crecimiento basado en fuentes renovables, al abrigo del discurso como el de Al Gore.

El debate posterior a la charla derivó hacia especulaciones sobre el conocimiento de la crisis energética por parte de una élite, o bien predomina la torpeza. Se comentó el papel de las renovables en un escenario de globalización capitalista, y se dudó sobre las posibilidades de actuación de la mayoría de la población en un escenario de colapso o escasez de recursos básicos.

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