Adierazpen

11 razones contra el Tren de Alta Velocidad

  1. Porque se trata de un proyecto que destruye la naturaleza
  2. ... y para vivir no hace falta destruir
  3. Porque es un factor clave en la globalización económica y cultural de las empresas multinacionales
  4. ... y nuestra economía y cultura son populares como la porrusalda
  5. Porque va a suponer el despilfarro de miles de millones de eurosen beneficio de constructoras, banqueros y políticos
  6. ...y mientras tanto millones de personas viven/vivimos en la pobreza, la precariedad y la exclusión
  7. Porque los atascos no se solucionan con más trenes de alta velocidad y más carreteras, sino reduciendo el tráfico de vehículos
  8. ... y circular a toda velocidad no es libertad
  9. Porque consumirá gran cantidad de energía suministrada principalmente por centrales térmicas y nucleares
  10. ... y no es más "verde" el que descontamina sino el que no contamina
  11. En definitiva, para ser libres hay que apearse de muchos "trenes impuestos"

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Paralizemos del Tren de Alta Velocidad

(Texto leido al finalizar la marcha en bicicleta "Herriz Herri, AHTrik EZ!, en Bilbo) A las personas que durante siete días hemos participado, de una manera u otra, en la marcha "Herriz herri AHTrik Ez!", que ha visitado los pueblos y valles que cruzaría el trazado del TAV, nos han obligado a realizar una vez más un viaje que quizás de otra manera no hubiéramos realizado. La lista de viajes obligados va en aumento. Las instituciones, con sus "Estrategias de Sostenibilidad" en la mano, que no en la mente, han optado claramente por interpretar lo sostenible desde la óptica del gran capital, desde la óptica de los intereses particulares: sostener el ritmo de inversiones en proyectos de infraestructuras de todo tipo; sostener el crecimiento continuando de la movilidad, aunque sólo sea por mover; sostener el impacto ambiental, cultural y socio-económico de estos proyectos; sostener el desequilibrio territorial en nuestro país. En definitiva, pretenden con sus actuaciones sostener lo insostenible. Y lo saben, pero esa es su apuesta. Apuesta inaceptable para nosotras y nosotros. Las inversiones y políticas de la administración nos obligan a movernos continuamente. No podemos permanecer quietos ante un presente que nos conduce a un futuro de mayor desigualdad social, económica y territorial. No, de ninguna manera. El macro-proyecto del Tren de Alta Velocidad es un ejemplo suficientemente claro de la prioridad otorgada por las instituciones, de aquí y de allá, al interés del gran capital por encima del interés general de la sociedad, de sus gentes y de sus pueblos, valles y comarcas. Es un proyecto cuyos principales beneficiarios son los eco–traficantes, las empresas de construcción, de obras públicas y, sobre todo, las financieras. No es un proyecto que interese a la mayoría de la población, por mucho que lo vistan de «interés general». Por cierto, qué forma tan miserable de llamar al interés particular y de saltarse «democráticamente» el poder de decisión de los municipios. Es un hecho, que las propias instituciones reconocen, que el TAV es un proyecto para «comunicar» intereses económicos y financieros, quedando Euskal Herria como un lugar de «paso», como diría el portavoz del Gobierno de Lakua. ¡Qué futuro tan desgraciado aquél de un pueblo condenado a ser lugar de paso! Condenado a depender de las mercancías y de los mercaderes que por aquí quieran pasar. Han tenido que reconocer que el Tren de Alta Velocidad no es la solución a los problemas de comunicación que tiene su propia población. Y está claro que el proyecto TAV acaparará muchos fondos públicos que podrían emplearse de una manera mucho más social y útil para toda la población de Euskal Herria: reduciendo la movilidad en lugar de aumentarla; aumentando a su vez la accesibilidad a servicios básicos locales en vez de dificultarla; vertebrando el territorio de manera que tenga pueblos, barrios, valles y comarcas vivas; mejorando el transporte público existente para cubrir las necesidades de las personas. La oposición al TAV es la oposición a un presente insostenible que nos conduce a un futuro insostenible. Oponerse al TAV es defender la necesidad de un cambio estructural, profundo, en el actual modelo socio-territorial y socio-económico. Un cambio que nos conduzca hacia un futuro sostenible que realmente merezca ese nombre. La marcha que ahora ha terminado ha atravesado más de 40 pueblos que se verían cortados por la barrera del TAV, con sus barrios, con sus gentes, con sus valles, con sus identidades. Hemos llevado nuestras razones para oponerse al Tren de Alta Velocidad, para rebelarse ante el «interés general» de algunos, para apostar por un desarrollo más cercano a las personas y, sobre todo, para que sean éstas las que decidan qué futuro quieren para el territorio que ocupan. La marcha "Herriz herri AHTrik Ez!" ha acabado, no la necesidad de seguir moviéndose. AHT GELDITU! Elkarlana

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Comunicado de la Asamblea contra el TAV ante los últimos acontecimientos por un rotundo NO al TAV

POR UN NO ROTUNDO AL TREN DE ALTA VELOCIDAD

La decisión de la Unión Europea de excluir el proyecto de Tren de Alta Velocidad para la Comunidad Autónoma, conocido como la Y-vasca, de la lista de infraestructuras prioritarias desde el punto de vista de la finaciación con capital europeo, ha provocado un gran revuelo entre las instituciones vascas y los medios de comunicación, suscitando acusaciones al Gobierno central y toda una ofensiva de presiones a favor de la reconsideración de tal decisión, en concomitancia con las Cámaras de Comercio Vascas, las autoridades regionales de Aquitania y el conjunto de fuerzas del llamado lobby atlántico. El Consejero del Departamento de Transporte del Gobierno Vasco, Alvaro Amann, ha llegado a decir que la no puesta en práctica de tal proyecto significaría un retraso de 50 años en el “desarrollo” de Euskal Herria. Ante esta situación, la Asamblea contra el TAV, en coherencia con la postura defendida desde hace muchos años, desde que se iniciaron los primeros balbuceos de este funesto proyecto, quiere volver a insistir en que, muy contrariamente a lo que se está defendiendo desde las instituciones vascas y estatales y las fuerzas políticas y económicas que las sustentan, este proyecto, si siguiera adelante, tendría unas gravísimas consecuencias de toda índole sobre la población y nuestro entorno, hipotecando nuestro futuro y nuestro modo de vida por muchos años. De entrada, este proyecto se encuadra dentro de los intereses y del diseño de las grandes multinacionales europeas, verdaderos motores y directores de la economía europea dentro del contexto de la globalización económica que estamos viviendo, quienes en su constante búsqueda de negocios y de ampliación de mercados, han convertido Europa, la Europa del Norte y del Sur, del Este y del Oeste, en su nuevo espacio de operaciones. Dentro de la descentralización productiva que les permite rentabilizar al máximo los recursos económicos y humanos de cada uno de los rincones del espacio europeo, bajo el paraguas de una gran concentración y potencia financiera, el transporte, tanto en su versión de autopistas, como de trenes de alta velocidad, entendidos como complementarios, es esencial. Y ello independientemente de los vaivenes que se puedan dar, según las coyunturas y relaciones de fuerzas, en las prioridades de unas infraestructuras sobre otras, como parece que es el caso actual de la Y-vasca. Nuestros caciques de Euskal Herria, no han querido, no quieren, perder la gran oportunidad de negocio que también a ellos les permite tal situación, forjando un proyecto de Euskal Herria –o Euskal Hiria- de cemento e infraestructuras, que se busque un hueco dentro de la Europa capitalista en marcha. Y a ello responde la Y-vasca. Sin embargo, los intereses de la gente de la calle, de la población en general, no pasan por esos ejes ni mucho menos. De hecho, los impactos de la Y vasca –así como los del corredor navarro también en perspectiva- van a ser muy graves. Y graves desde muchos puntos de vista, tantos que es imposible ennuciar. Partiendo de que no responde a las necesidades de movilidad y de comunicación de la gente sino a las de los grandes negocios, las agresiones sobre la naturaleza y los ecosistemas, la inmensa ocupación del territorio y de tierras fértiles, las expropiaciones de tierras, el gasto de energía, la mayor concentración urbana, el menoscabo aún mayor de la agricultura, el gran fraccionamiento del espacio, la marginación de los pueblos y las comarcas, la absorción de grandes presupuestos en detrimento de otras necesidades y sobre la base de nuestro bolsillos, junto a un largo etcétera de otros impactos, nos lo quieren vender a cambio de un fantasioso ahorro de tiempo en los traslados, que no serán los nuestro, y en referencia a eso, convertido en gran Dios, que llaman progreso. Todo embadurnado, de esa palabra comodín y prostituída, llamada sostenibilidad o desarrollo sostenible. Y amenazándonos con que si no se lleva a la práctica el proyecto, sufriremos un retraso de 50 años. Con algo parecido nos amenazaban si no se llevaba adelante el proyecto de Lemoiz: que volveríamos a las cavernas. Pero aquí estamos. Nosotros somos de los que creemos sin embargo, que eso que llaman progreso, es lo que está generando por todas partes y para muchos millones de personas, hambre, falta de alimentos, crecientes deudas externas, perversión de las economías, miseria, marginación, dependencia, emigración, despilfarro y agotamiento de los recursos, cambios climáticos y desequilibrios de todo tipo, a cambio de gran riqueza para unos pocos –con enorme poder- y un cierto “estándar” de consumo para unos cuantos más. Dentro de esta barbarie, algunos se empeñan en querer dar alternativas concretas, en terrenos también concretos como es por ejemplo aquél al que nos estamos refiriendo, el TAV –y el transporte en general- pero sin tener en cuenta todo el entramado económico-social en el que se inserta y al que se debe. Tiene poco sentido ofrecer alternativas al TAV si no se busca un modelo económico-social alternativo a este que requiere y es alimentado por el excesivo transporte. Y otro tanto podríamos decir sobre el debate entre “agentes sociales”. No hay consenso posible entre “agentes sociales” con intereses absolutamente contradictorios. Hay un muro infranqueable entre quienes defienden una Euskal Herria del cemento e infraestructuras –los que tienen el poder y concentran un cuasi-monopolio de los medios de comunicación- y la población que los sufrimos. Otra cosa sin embargo, es hablar de un debate e información entre la población, de cara a rechazar estos salvajes proyectos, desde la base, desde los pueblos, comarcas y ciudades, ejerciendo al menos mediante nuestra oposición, nuestra capacidad de participación y decisión. A pesar de la absoluta y premeditada falta de transparencia informativa de las instituciones, y muy contrariamente a lo que dicen, la oposición al proyecto del TAV es muy fuerte en Euskal Herria, como se ha demostrado, dentro de una gran variedad de matices y una gran pluralidad de posturas, entre numerosísimas personas y movimientos sociales. Hoy, más que nunca es preciso fortalecer el rechazo más contundente a este proyecto, una ocasión propicia es asistir a la manifestación del lunes día 8, a las 12 de la mañana, en Durango en contra del proyecto del TAV.

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¿Por qué nos oponemos al Tren de Alta Velocidad?

1.- PRESENTACIÓN

La Asamblea Contra el Tren de Alta Velocidad (TAV) nace en 1993, con el objetivo de crear un movimiento colectivo y asambleario en oposición al proyecto del TAV en el País Vasco, donde está prevista la construcción de 443 km. de líneas TAV, una gran red con diferentes conexiones unidas en forma de una «H» con extremidades en Dax-Vitoria-Bilbo-Zaragoza y centro en Gipuzkoa.

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Manifiesto contra el Tren de Alta Velocidad (2002-04-17)

Otro monstruo amenaza a Euskal Herria: el TAV o Tren de Alta Velocidad. Un proyecto faraónico, costosísimo y de enorme impacto ambiental; uno más a añadir a la inmensa red de infraestructuras en proyecto o ya realizadas que atraviesan a lo largo y ancho el país: el superpuerto, autopistas, etc.

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Declaración de la Asamblea contra el TAV sobre la Red por un Tren Social (2005-01-15)

La Asamblea Contra el Tren de Alta Velocidad (TAV) quiere manifestar lo siguiente sobre la Red por un Tren Social:

  1. Entendemos que la responsabilidad que le corresponde a nuestro colectivo no es la de apoyar una iniciativa que lleva a confundir el trabajo realizado en oposición al TAV. Por ello, seguiremos impulsando una comunicación crítica que favorezca la reflexión y la formación de una opinión en aras a la clarificación de los objetivos de la lucha contra el TAV. En efecto, mucha gente se hace las preguntas que aquí transmitimos: ¿Qué es el “Tren Social”? ¿Por qué estamos viendo al mismo tiempo sucederse campañas distintas?
  2. En opinión de la Asamblea Contra el TAV, el problema es que la orientación de dicha plataforma supone un profundo cambio de rumbo respecto a los objetivos y reivindicaciones que se han venido planteando desde la oposición al TAV desde una perspectiva crítica con el desarrollismo y poniendo de manifiesto la necesidad de acometer profundas transformaciones en el actual modelo económico y social. En efecto, la Red por un Tren Social surge con una estrategia centrada en el diálogo institucional buscando la negociación sobre el “modelo ferroviario”. Para ello sustenta una crítica parcial del proyecto, vinculada esencialmente al “modelo ferroviario”, desligando el contencioso del TAV de otros problemas relacionados como el modelo social, de producción y de consumo, de relaciones con la naturaleza, y de las formas instituídas de poder político que impiden una participación igualitaria de las personas en la toma de decisiones. A la vez que no cuestiona el crecimiento del transporte (+10% anual) ni el aberrante movimiento de mercancías acarreado por la globalización.
  3. Queremos insistir hoy sobre las limitaciones y los peligros que a nuestro entender pesan sobre este planteamiento. Ante lo cual, creemos que es preciso defender con fuerza la autonomía de la lucha social que se está llevando a cabo por detener este proyecto anti-ecológico y anti-social. Se trata de un movimiento que enraiza su acción en motivaciones como la defensa de la tierra y la denuncia del desarrollismo y la imposición.
  4. En todo caso, realizamos esta comunicación crítica insistiendo además en la posibilidad de resolver esta encrucijada con confianza y de manera constructiva.

ASAMBLEA CONTRA EL TAV

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