Nuestros hijos fueron detenidos en Urbina

Queremos denunciar la violencia desmedida y gratuita que empleó la Ertzaintza el sábado en Urbina. Prueba de ello tenemos el modo en el que resultaron agredidas la mayoría de las personas heridas así como la forma en la que se produjeron las detenciones.

Las agresiones policiales más violentas como porrazos, patadas, empujones, pelotazos y tirones de pelo se dieron contra gente indefensa y por la espalda y en algunos casos contra gente sentada en el suelo. Aprovecharon para ello el hecho de que la mayoría de las y los periodistas ya se habían ido. En algunos casos lanzaron los pelotazos por la espalda y a muy corta distancia alcanzando a la gente de lleno en cabeza, brazos, piernas y espalda. Todas estas agresiones las dirigieron contra la gente que abandonaba el lugar donde había tenido lugar el acto permitido de la protesta y se dirigía por el antiguo camino del ferrocarril a Urbina.

De este modo infinidad de gente llegó al pueblo ensangrentada, herida, golpeada y con hematomas. Por todo ello llamaron a las ambulancias pero la Ertzaintza les puso trabas para entrar en el pueblo. Una vez las ambulancias en Urbina algunos heridos se acercaron a ellas con la intención de curarse, pero se encontraron con una desagradable sorpresa: en algunos casos, la policía disolvió violentamente a quienes acompañaban a las personas heridas y dos de éstas fueron detenidas cuando estaban siendo atendidas en la mismísima ambulancia. Las heridas y hematomas convertían a la gente en carne de comisaría.

Las familiares también queremos denunciar la desinformación que hemos sufrido mientras duraban las detenciones. A algunos de nosotros no nos avisaron y a una familia le avisaron de noche. Uno de los detenidos estuvo "desaparecido" algunas horas ya que en Lakua no le confirmaban a su padre que estuviera detenido cuando éste llamaba preguntando por él. El tercer día de la detención por la mañana a las familias les dijeron que los detenidos iban camino a Madrid afirmación ésta que contribuyó a la confusión y al desconcierto.
Aunque no nos lo hayan reconocido oficialmente, los detenidos sufrieron una incomunicación "de facto"· No podían designar abogado y a las familias no nos permitieron introducirles ropa en la comisaría.

No queremos acabar sin agradecer a la gente de Urbina de todo corazón su actitud para con quienes estaban viviendo tanto horror y tanto miedo. Valientemente reprocharon a la policía su violencia desmedida ofreciendo su apoyo y hasta sus casas a la gente indefensa víctima de semejante brutalidad.

Miren Arana Lekuona
Txus Otxoa Kontin