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La presión de las constructoras obliga a retomar las obras de la Autovía del Pirineo

La vía conectará Iruñea con Lleida a través de Jaca y de otros destinos de nieve para miles de vascos
Deia. J. Fernández - Lunes, 6 de Septiembre de 2010

Bilbao. El Ministerio de Fomento ha hecho borrón y cuenta nueva con su plan de ahorro previsto. La presión empresarial y política, principalmente, han hecho mella en las filas del equipo del socialista José Blanco, que ha decidido recuperar varios proyectos de la lista de los proscritos. Entre ellos, gracias a esos quinientos millones de euros aparecidos por arte de birlibirloque, está la Autovía del Pirineo que enlazará Iruñea y Lleida atravesando Huesca.

Y es que, según confesó el secretario de Estado de Infraestructuras, Víctor Morlán dos semanas después del tijeretazo a la inversión en obra pública, la situación económica de las arcas "ha cambiado". Así, para los proyectos que antes no había dinero, ahora sí que lo hay. Se justificaba Morlán afirmando que "se ha mejorado la recaudación y esto ha permitido que estemos en otras condiciones y que la afección que hace quince días se produjo ahora se pueda minimizar".

Sin embargo, detrás de esta rectificación se encuentra el rotundo rechazo mostrado por las instituciones afectadas, altoaragonesas fundamentalmente, que desembocó en la presentación de varias mociones en las principales administraciones oscenses para reclamar la dimisión del mencionado secretario de Estado de Infraestructuras, casualmente natural de Huesca. No hay que olvidar que se trata de una infraestructura imprescindible para el progreso de esa vasta área geográfica y de la que se podrían beneficiar decenas de miles de conductores, sobre todo en época invernal ya que Jaca es destino de esquí para muchos ciudadanos, vascos por ejemplo.

Se calcula que durante las fechas invernales se producen unos veinte mil desplazamientos entre la capital del Viejo Reyno y la oscense. En este sentido, los trabajos de construcción proseguirán tal y como estaba previsto antes del anuncio de Fomento de rescindir los contratos de obra de la A-21 y A-23 y paralizar tramos de este eje. De esta forma, el Ministerio continuará las obras de toda la autovía, excepto en el tramo entre Jaca e Iruñea, cuya ejecución llevará a cabo una empresa navarra, según detalló Morlán.

Él fue quien comunicó esta decisión a los empresarios, alcaldes y presidentes de comarcas afectadas por el eje Lleida-Huesca-Jaca-Iruñea, quienes tras el anuncio de los recortes de inversión en las infraestructuras altoaragonesas habían manifestado su más rotundo rechazo por los perjuicios que iban a ocasionar, tanto en la actividad empresarial, económica, turística, en el empleo y en la seguridad vial.

Ni corto ni perezoso, Morlán salió al paso de esta retahíla de acusaciones y declaró públicamente que "he dado siempre la cara por mi provincia y en mi provincia; y he defendido los intereses de mi provincia mejor que muchos que me critican ahora". Unas valoraciones con las que el Ministerio de Fomento trataba de zanjar la polémica suscitada hace escasas fechas; aunque las protestas por el retraso en la ejecución de esta infraestructura vienen de lejos.

El tramo navarro, en 2011 De hecho, el hartazgo de la administración navarra por el retraso aragonés llevó incluso a que desde el Gabinete de Miguel Sanz exigieran al Estado español que ejecutara las obras en Aragón "con el mismo esfuerzo que hemos hecho nosotros para tener las obras terminadas en 2011". Y el comienzo de los trabajos en el último tramo que quedaba pendiente, el que unirá Venta de Judas con Yesa, apunta a esa fecha para tener concluidas las obras. Sin embargo, a pesar de este impulso, el futuro de este eje pende de un hilo. Lo que está claro, a tenor de las palabras del secretario de Estado de Infraestructuras, es que se continuará priorizando la construcción de este a oeste, entre Lleida y Huesca, "que recuperará su tono para que se cumpla el objetivo de que antes de las elecciones de 2012 estén acabadas", aseveró.

Entre tanto, la tan ansiada AP-21 (que unirá Iruñea y Jaca), que tendrá poco más de cien kilómetros, se hará esperar unos años más, tal y como apuntaban recientemente, antes del recorte de inversiones, fuentes ministeriales. Hasta 2014 ó 2015 fiaban la entrega de las obras de esta vía de alta capacidad, la menos avanzada de todo el trazado de 279 kilómetros.

Y es que, de los nueve tramos aragoneses, se trabaja en cinco de ellos pero cuatro están aún pendientes, entre ellos el primero de la muga con Aragón y el de la variante de Jaca, por ejemplo. Navarra ya se plantea la construcción de nuevos enlaces desde su tramo de autovía con la N-240 aragonesa.

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